Las fiestas de barrio en Irun no se organizan solas
Las asociaciones de vecinos arrancan la maratón de fiestas de barrio con escaso relevo generacional

Después del pistoletazo de salida de Meaka el pasado mes, las fiestas vecinales de Irun comienzan su particular maratón en la que los barrios gozarán de colorido gracias, sobre todo, al esfuerzo de personas voluntarias que las mantienen vivas con mucha ilusión, esfuerzo y, sobre todo trabajo. Este fin de semana le toca a Larreaundi, pero la actividad ya coge velocidad de crucero hasta pasado el verano.
Una organización difícil
La organización de estas fiestas no es una tarea sencilla. El primero de los quebraderos de cabeza es el calendario, intentando que no coincidan entre ellas, especialmente cuando sean barrios cercanos. Además, que no coincidan con ciertos eventos organizados por el Ayuntamiento de Irun. Y después, para terminar, coordinar los eventos con diferentes entidades.
Las fiestas salen adelante “por las asociaciones de vecinos”, afirma el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Irun, Enrique Aizpiolea, con cierta pena porque “no hay relevo generacional, y es preocupante. En muchos barrios se van a dejar de hacer cosas por eso, queremos fiesta, comer y beber barato o gratis por cuatro duros y no hacer nada, no involucrarse. Y no puede ser”. Pero no se refieren solo a esto, es las horas invertidas en todo este trabajo en lo que empiezan a faltar manos: “es que luego hay que recoger todo, y luego poner al día todas las cuentas para presentar al Consistorio las facturas. Muchas horas antes, durante y después, y eso nadie lo ve”.
En esta misma línea se ha mostrado, Tesorero de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Irun José Barreiro: “la gente viene, pero nos gustaría que colaborara más. Recibimos 70.000€ para actividades culturales de los barrios, a repartir entre las 18 asociaciones de vecinos”, que este año han recibido un extra importante debido a otra votación en los Presupuestos Participativos, pero para realizar otras actividades culturales aparte del periodo de fiestas de cada uno de los barrios.
No es el único éxito que han logrado en esa votación popular. A este respecto, Enrique Aizpiolea ha querido agradecer a la ciudadanía su voto en los Presupuestos Participativos, con los que “hemos sacado 20.000 Euros para carpas pequeñas y mesas, y eso se lo quiero agradecer a Irun”, una de las propuestas más votadas por la ciudadanía que guardarán sin necesidad de solicitarlas al Ayuntamiento de Irun.
Un puzzle de difícil encaje
Organizar las fiestas de los barrios es un puzzle difícil de llevar a cabo: “Hay que coordinar con Seguridad Ciudadana, con la Policía Local, con el departamento de Cultura del Ayuntamiento de Irun para saber qué materiales tiene, qué permisos necesitas dependiendo de lo que hagas… es que hay que controlar todo eso”, comentaba Enrique Aizpiolea.
Barreiro, por su parte, solicita cierta ayuda al Consistorio: “Nos ponen pegas para muchas cosas. Muchas veces pedimos mínimo un mes antes los permisos, y muchas veces nos lo acaban concediendo el último día”, con la pretensión no de rebajar esos trámites, pero sí revisarlo antes para que si falta algo se pueda solucionar a tiempo.
Aizpiolea, por su parte, añade que “antes hay mucho trabajo hecho. Si dos días antes te dicen que no puedes hacer algo, no lo puedes cambiar, lo tienes ya en el programa”.
Con todo este trabajo, algunas manos siguen buscando que los eventos lúdicos y culturales sigan teniendo presencia por todo Irun, y que se mantenga la esencia propia de cada barrio. Ganas no faltan, solo piden más manos y recursos. El llamamiento queda hecho.
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