Fallece un navarro de 55 años tras la colisión de un camión y un turismo en la N-121-A en Irun

La víctima, un navarro de 55 años, había quedado atrapada en el vehículo. La carretera ha estado cortada en ambos sentidos durante tres horas
Las numerosas voces de vecinos, familiares de víctimas y autoridades, alzadas para denunciar la alta siniestralidad en la N-121-A suman una nueva y lamentable razón para no desistir en la exigencia de que se adopten medidas para reducir los accidentes. Este vial, el más peligroso de todo Navarra, se cobró este jueves la vida de otra persona, esta vez un vecino de 55 años de Arantza, localidad que hace apenas tres semanas se tiñó también de luto por el fallecimiento del donostiarra de 21 años Mikel Manzano, cuya familia estaba vinculada con este municipio.
Este último siniestro mortal, el segundo ocurrido en territorio guipuzcoano en lo que va de año, ocurrió diez minutos antes de las tres de la tarde cuando el turismo Peugeot 306 que conducía la víctima colisionó frontalmente contra un camión DAF, por causas que se están investigando. Según informó el Departamento vasco de Seguridad, el conductor del turismo quedó atrapado en su interior, y los equipos sanitarios de Osakidetza que se desplazaron al lugar solo pudieron certificar su fallecimiento.
La víctima es un vecino del municipio navarro de Arantza de 55 años, Luis A. A., que ahora trabajaba como operario en el Ayuntamiento de Bera, según confirmaron fuentes consultadas. El siniestro, que se produjo en dirección Pamplona, provocó el corte durante varias horas de los dos sentidos de la carretera, y el tráfico tuvo que desviarse por la carretera vieja, la GI-3455, hasta que a media tarde quedó restablecido.
El siniestro se suma a la larga lista de accidentes que durante años lleva desatando las quejas de los vecinos que utilizan a diario este vial entre Behobia y Pamplona, con una alta densidad de tráfico debido al tránsito de miles de camiones. Fue la familia del joven Mikel Manzano, última víctima mortal junto a su amigo Xabier, de 19 años, quien se movilizó tras su pérdida. «No quiero que nadie más muera en la N-121-A», clamaban sus padres y su hermana apenas unos días después de perder a Mikel, en una colisión múltiple ocurrida a última hora del sábado 11 de enero en Olagüe. Otras dos mujeres, madre e hija, murieron apenas un mes y medio antes en otro choque frontal a la altura de Ostiz.
La cifra
- 2
- guipuzcoanos han muerto este 2020 en sendos accidentes de tráfico ocurridos en el centro urbano de Beasain, el 1 de enero, y en la N-121-A el día 11, donde murió un joven donostiarra y otro de Igantzi.
La familia Manzano se ha reunido de hecho en las últimas semanas con alcaldes de las localidades vecinas y con responsables del Gobierno navarro para exigir medidas «inmediatas» con el fin de evitar más víctimas. En la última década, más de 35 personas han perdido la vida en esta carretera, que cada año sufre unos 125 accidentes de media. En 2019, fueron 154. Entre los tramos con mayor riesgo, además, se encuentran los 4,9 kilómetros entre Bera y Endarlatsa, donde ayer se registró el último choque mortal.
Tras las nuevas movilizaciones impulsada este año por vecinos y los familiares de las víctimas, el Gobierno navarro adoptó el pasado lunes nuevas limitaciones a los conductores. Se ha limitado el adelantamiento a un sentido en seis tramos de la N-121-A con tres carriles de circulación. En dichos kilómetros, solo pueden adelantar los conductores que circulen en el mismo sentido al de la vía lenta.

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