El PGOU se llevará al Pleno de este mes para su aprobación definitiva

Medio Ambiente del gobierno Vasco ha rechazado la propuesta para Araso Norte. La reordenación del espacio ferroviario queda fuera del documento, porque el informe preceptivo de Fomento aún no ha concluido
- MARÍA JOSÉ ATIENZA
- IRUN
El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Irun se someterá a aprobación definitiva en el Pleno ordinario de este mes de enero, según anunció ayer el delegado de Urbanismo, Miguel Ángel Páez. La sesión plenaria, prevista para el día 28, es el último paso del largo recorrido realizado por este documento, que trata de distribuir el terreno del municipio para ubicar, con cierta armonía, las viviendas, infraestructuras, servicios y áreas de actividad económica que necesitan sus vecinos, además de marcar las zonas de reserva mediombiental. Una vez aprobado, el Plan General de 2015 sustituirá al documento vigente hasta la fecha, que data de 1998 y que había quedado obsoleto.
«Desde que arrancara en 2008 todo el proceso, el nuevo PGOU entra ahora en su recta final», señaló el delegado de Urbanismo. «Han sido siete años, casi dos mandatos enteros, de trabajo duro por parte de los técnicos municipales, grupos políticos y entidades y asociaciones ciudadanas que, a través de los periodos de información pública y participación, han tomado parte en la elaboración del Plan General que marca el Irun del futuro».
El documento ya ha sido presentado a la Junta de Portavoces y al Consejo Asesor de Planeamiento Urbano, órgano integrado por técnicos municipales y representantes de los grupos políticos y de asociaciones y colectivos del tejido social irunés. Desde su aprobación provisional, en marzo de 2014, el PGOU ha sido remitido a las distintas administraciones (foral, autonómica y estatal) que debían emitir los informes preceptivos para elevar el documento a su visto bueno definitivo. En este trámite, el PGOU ha encontrado algunos escollos, «que limitan en parte el desarrollo previsto, aunque sin provocar cambios sustanciales», añadió Miguel Ángel Páez.
Demora en los informes
El primero de estos condicionantes ha sido el derivado del informe sobre la reordenación del espacio ferroviario que debía emitir la Dirección General de Ferrocarriles del Ministerio de Fomento. No porque esté en desacuerdo, sino porque tal informe todavía no ha llegado. «Ellos no han concluido los estudios técnicos a los que están obligados, en función del convenio interinstitucional que se firmó en el Ayuntamiento de Irun en el año 2011 para poner en marcha toda la planificación del ámbito. Al no disponer de la propuesta definitiva, no procede la modificación de la calificación urbanística que habíamos plasmado en la aprobación provisional».
En estas circunstancias, lo que se ha decidido es «mantener ese espacio tal y como se recogía en el PGOU del 98» e incluir en la ficha correspondiente «que se hará una modificación puntual del documento, una vez concluido el informe de la Dirección General. La opinión oficial de Fomento es positiva respecto a la reordenación. Se mantiene el compromiso del convenio, pero el ritmo de los estudios no se ha acompasado al de la aprobación definitiva del Plan General», lo que nos deja en esta situación intermedia, lamentó el delegado de Urbanismo.
El segundo obstáculo con el que ha topado en PGOU ha sido el informe sobre el desarrollo de Araso Norte emitido por la Comisión de Ordenación del Territorio, organismo oficial de la administración autonómica vasca, formado por los diferentes departamentos del Gobierno vasco y en el que están representadas las Diputaciones forales, los municipios de la CAV, a través de Eudel, y la administración general del Estado. El informe de este organismo, cuyas decisiones son de obligado cumplimiento, sí se ha emitido, pero ha sido negativo.
Corredor ecológico
«La previsión del PGOU era la ampliación de la zona de actividad económica en Araso en una vaguada, hacia el alto de Gaintxurizketa», explicó Páez. «En ese punto, habíamos preservado un espacio de protección ambiental, una sección verde en superficie que ahora no existe porque está ocupada por una empresa de áridos y que íbamos a habilitar para el paso de la fauna entre Jaizkibel y Aiako Harria. El departamento de Medio Ambiente ha establecido en su informe la incompatibilidad de nuestra propuesta con la preservación de ese corredor ecológico, que ahora es inexistente. Ha habido una diferencia de criterio con respecto a la anchura que debe tener el paso».
La propuesta de Araso Norte prevista en el Plan General ha quedado, en consecuencia, suspendida, y el terreno permanecerá tal cual estaba en el PGOU del 98, «aunque esperamos llegar a un acuerdo definitivo con el Gobierno vasco sobre esta materia», añadió el delegado de Urbanismo.
Pese a los condicionantes citados, Miguel Ángel Páez aseguró que el nuevo PGOU «avanza mucho más de lo que nosotros hubiésemos pensado hace diez años en el proceso de consolidar la ciudad, que ocupa un 25% del término municipal (el 75% restante es espacio medioambientalmente protegido) y sobre el que marcamos una línea con dos ideas: que Irun sea una ciudad en la que se pueda vivir y una ciudad en la que se pueda trabajar».
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