domingo, 1 de diciembre de 2019

Compañeros de clase y de premios

Noticia publicada en Diario Vasco,el domingo día 1 de Diciembre de 2019.

Compañeros de clase y de premios

Iker Serrano, Ylenia Benito y Miren Itxaso Martín han vuelto a la clase donde, en 2001, iniciaron sus estudios en el Pío Baroja./F. DE LA HERA
Iker Serrano, Ylenia Benito y Miren Itxaso Martín han vuelto a la clase donde, en 2001, iniciaron sus estudios en el Pío Baroja. / F. DE LA HERA

Ambas compartieron clase en el Instituto Pío Baroja con Iker Serrano, capitán del Bidasoa, la entidad embajadora del proyecto en la comarca

JOANA OCHOTECOIRUN.
Año 2001. Es miércoles. Miren Itxaso Martín llega al Instituto Pío Baroja escuchando pop japonés en su walkman. Esa música tan poco conocida por aquel entonces llama la atención de Ylenia Benito, que se sienta detrás de ella en el aula de 1ºA. Ese día Iker Serrano sí ha madrugado y ha ido a primera hora, y no tarda en enzarzarse en un debate con su tutor y profesor de Filosofía, Xabier Aranguren.
Finales de noviembre de 2019. Ylenia Benito se abraza a Miren Itxaso Martín mientras recogen, ambas, la distinción Singular Dendak que conceden la Federación Mercantil de Gipuzkoa y la Diputación Foral. Es un reconocimiento a la calidad de sus respectivos establecimientos, Brontë Liburu-denda y Tinta Cómics. Ylenia sube a sus redes sociales la noticia y recibe una respuesta de Iker Serrano: «Nire gelakideak biak!» (¡Mis dos compañeras de clase!), dice el capitán del Bidasoa, la entidad que, precisamente, es embajadora de Singular Dendak en la comarca. Un feliz reencuentro virtual al que damos continuidad juntando a los tres en un aula del Instituto Pío Baroja en el que compartieron dos años de experiencias. En la clase de hoy, toca recordar viejos tiempos.

TODAS LAS SINGULAR DENDAK DE IRUN

Brontë Liburu-denda
En la calle Mayor, 16.
Tinta Cómics
En la calle José Eguino, 10.
Vinoteca Mendibil
En la calle Juan de la Cruz, 1.
Zebra Store&Gallery
En la calle Fermín Calbetón, 6.
Orlegi Productos Ecológicos
En la calle Izaga, 1.
Alberto Moda Hombre
En la calle Fuenterrabía, 6.
Box Calf
En la avenida de Gipuzkoa, 4.
La Bioteka
En la calle Beraketa, 15.
Olalla Lencería
En el paseo de Colón, 27.
Nanas Boutique Infantil
En la calle Luis Mariano, 14.
Auditek Centro Auditivo
En el paseo de Colón, 27.
Nekane Moda
En el paseo de Colón, 27.
Papperino Love & Gelatto
En el paseo de Colón, 27.
Muebles Bidasoa
En la avenida de Navarra, 9.
La Fábrica de Migas
En la calle Iñigo de Loiola, 4.
Ogitxu Okindegia
En la avenida de Gipuzkoa, 4.
Pescadería Félix
En la calle Serapio Múgica, 18.
Esta es una historia que se podría resumir en que lo que el Pío Baroja unió, Singular Dendak lo reunió. De aquella clase de 1º A han salido dos libreras, «algo bastante curioso», comenta Ylenia. «Super curioso», coincide Iker. Dentro de ese gremio, sus establecimientos abordan sectores diferentes (literatura en Brontë, cómics en Tinta), pero la distinción conseguida por ambas revela que sus tiendas tienen en común la originalidad y autenticidad. Son establecimientos diferentes, singulares, con ese valor añadido que caracteriza al pequeño comercio urbano.

«Apuntaban maneras»

El capitán del Bidasoa cree que, ya por aquellos tiempos del insti, sus dos compañeras «apuntaban maneras». «Yo siempre mostré afición por el manga, era la friki de clase», dice Miren Itxaso. «Era un hobby muy especial que entonces no estaba tan extendido. Yo lo conocí a través de ti», le dice Ylenia. «Está muy bien que puedas dedicarte a lo que te gusta, es el mayor éxito que puedes tener», añade Iker. Él recuerda a Ylenia como una compañera, «muy dulce y ordenada, que escribía muy bien, siempre con una sonrisa...». Una descripción que cuadra con sus profesiones de librera y periodista. Porque, apunta ella misma, «yo sería muy dulce pero también le daba al palique bastante. Cómo no iba a ser periodista». Iker Serrano, de hecho, recuerda el pupitre de Ylenia siempre «rodeado por cuatro o cinco personas, enterándose de todos los cotilleos».
Pero las propietarias de Singular Dendak no son las únicas que apuntaban maneras: «Iker también. Era el deportista, la estrella de la gela», asegura Ylenia. El pop japonés de Miren Itxaso podía ser original, pero las circunstancias de Iker también eran especiales: «llegó aquí desde Urretxu y era jugador del Bidasoa. Eso también es bastante exótico», apunta Ylenia. «Era un rebelde», bromea Miren Itxaso.
Los aires de libertad aparejados al Bachillerato, esa última etapa de la adolescencia, soplaban aún más fuerte en el caso de Iker Serrano: «hay que tener en cuenta que yo vine a Irun a vivir solo. Fue un cambio. Ser disciplinado con 16 años, cuando además tienes un pequeño sueldo, cierta independencia, los aitas no están todo el día detrás... Pues la verdad es que yo falté a clase alguna hora más que ellas», reconoce. Eso sí, «en Historia sacaba notazas, porque me encanta».
Los tres coinciden en el buen recuerdo que guardan de su etapa en el Pío Baroja: Miren Itxaso cuenta que «yo había sufrido bullying anteriormente. Era más introvertida y no compartía gustos con mi clase del colegio. Pero aquí conocí gente nueva y viví una muy buena época. Me acuerdo especialmente de Naroa, que fue una muy buena compañera a la que tengo muchísimo cariño». Aquella clase de 2001 hizo «súper buena piña», asegura Ylenia. Iker añade que «era una clase mansa, alegre, de gente muy buena». Los tres exalumnos se deshacen en palabras de elogio hacia su tutor: «para mi, Xabi fue como un padre adoptivo. Y además, enrollado», asegura el capitán del Bidasoa. «Tuvo una paciencia... Nos supo llevar muy bien y era muy comprensivo. Era uno más de nosotros», afirma Ylenia. Sentados en esa aula en la que compartieron tantos momentos les vienen a la cabeza «cosas de las que no te habías acordado en dieciséis años, pero vienes hoy aquí... Y llegan los recuerdos», comenta Iker. «Súper buenos recuerdos», añade Ylenia. En aquel entonces, «yo quería quedarme en el insti para siempre...».

Camino de ida y vuelta

Pero terminó esa etapa y los tres emprendieron caminos diferentes: su carrera de deportista llevó a Iker Serrano a otras ciudades, Miren Itxaso Martín se fue a Salamanca a estudiar su carrera e Ylenia Benito hizo lo propio en Donostia. Y, años más tarde, vuelven a reunirse en Irun. Miren Itxaso e Ylenia han estado en contacto por su condición de emprendedoras y propietarias de un comercio. Coincidieron en el proceso que ha desembocado en la concesión del distintivo Singular Dendak, «en el que tuvimos que trabajar mucho», cuenta Ylenia. «Sabíamos que a las dos nos podían dar el reconocimiento, pero como todo es tan secreto... Yo llegué allí», al acto en el que se anunciaron las nuevas Singular Dendak, celebrado en Donostia, «y no sabía con quién iba a estar». Miren Itxaso recuerda que según llegó al Hotel María Cristina «lo primero que hice fue preguntar si estaba Ylenia». No se encontraron hasta que esta última fue a recoger su premio y vio a Miren Itxaso sentada en las filas de delante.
Iker Serrano, después de tantos años fuera, reconoce que volver al Bidasoa «era mi sueño. Pero se tenían que dar mil circunstancias». Se dieron, y ahora está viviendo ese sueño. Destaca el esfuerzo de sus dos excompañeras, «que se lo han peleado» para sacar adelante sus comercios: «es muy difícil crearte un camino en el ámbito de la cultura», afirma.
En resumen: «éramos unos pipiolos, y ahora cada uno ha volado», dice Iker. Ylenia asegura que cuando este les escribió para felicitarles por su premio «me hizo muchísima ilusión. Que la gente celebre lo que vas consiguiendo y sigan estando, de alguna forma, en tu vida... Es genial». El encuentro termina pero podrían estar horas rememorando esas historias que vivieron juntos. Si reúnen al resto de sus compañeros una próxima cena de clase toma visos de hacerse realidad. «Que la organice Iker. ¡Y que venga Xabi!».

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