La agresión a un taxista a principios de mes en Irun ha colmado la paciencia de los trabajadores de este servicio en la localidad bidasoarra. Daniel Serrano, taxista y directivo de la empresa Taxi Bidasoa, atendió este miércoles a NOTICIAS DE GIPUZKOA en la parada de la Plaza San Juan, junto a otros compañeros preocupados por la situación que se vive en el sector.

Serrano asegura que a su compañero agredido, que sufrió la rotura de la mandíbula por la agresión, le espera "una recuperación larga. Le han operado la semana pasada y tiene como mínimo seis semanas de recuperación. Tiene que estar a pajita". Un servicio, el del taxi, en el que además son autónomos, por lo que la baja es aún más difícil de llevar por la falta de ingresos, ya que "no cubre gastos ni de coña".

El directivo de Taxi Bidasoa confirma que, aunque no de tanta gravedad, "problemas hay todos los fines de semana, y son los mismos que puede tener un portero de discoteca. La persona problemática es la misma: lo llevas o lo recoges. Y al final tienes amenazas, insultos, tortazos, empujones, gente que se escapa corriendo que no quiere pagar. El problema es cuando llega a estos límites, a las manos y a una fractura de mandíbula. No se puede consentir".

Serrano, además, ante la recurrente queja por la falta de taxis los fines de semana, señala que "la gente no es consciente de que somos taxistas, no ertzainas o porteros de discoteca. Cada vez más compañeros no quieren trabajar de noche. Tenemos una media de edad muy alta, y los compañeros obviamente no quieren ni sustos ni problemas.

Cuestionado sobre qué reclaman para acabar con este tipo de situaciones, piden "contundencia con los agresores, que no se normalice ni se crean impunes. No puede haber esa impunidad, porque da la sensación de que va a más, y hay sinvergüenzas por todos los lados". En este caso, Serrano apunta que la Policía está “intentando identificar al agresor, que es un menor de edad”.

La unidad entre los compañeros taxistas es palpable. Serrano explica cómo actúan ante este tipo de situaciones: "En cuanto uno tiene un problema, por la emisora ya avisa y vamos los demás". Una situación que se ha repetido en el último mes en varias ocasiones, aunque no de una forma tan violenta como el pasado 4 de abril: "A un compañero le amenazaron de muerte y tuve que interceder. Fui corriendo y tuve que interceder para calmar al otro para que no le hiciera nada, y al final no pasó nada. Yo mismo tuve un problema el sábado pasado con otros que venían borrachos. No les dejé entrar con las cervezas dentro del coche, y ya solo con eso tienes problemas. Es un no parar”.