El presidente francés, Emmanuel Macron, y el español, Pedro Sánchez, se han reunido esta semana en pleno bloqueo de la derecha española ante el Tratado de Amistad y Cooperación entre los estados español y francés entre ambos estados firmaron en Barcelona en 2023. El texto, aprobado por Francia y que las Cortes españolas debían ratificar en junio, la mayoría absoluta del PP en el Senado ha rechazado y volverá al Congreso. Si se repite la mayoría que ya se dio, el Tratado entrará en vigor. Si entramos en el texto, más allá de la alta diplomacia, esconde claves que afectan al día a día de los guipuzcoanos que viven, trabajan y respiran a ambos lados de la muga.

El Bidasoa lleva siglos siendo muga, pero la vida de quienes habitan sus riberas se empeña, tozuda, en convertir el río en un punto de encuentro. Para los vecinos de Irun, Hendaia, Hondarribia y el conjunto del País del Bidasoa, cruzar los puentes para comprar, trabajar, estudiar o tomar algo es un gesto tan cotidiano que la burocracia, las competencias estatales, la lentitud administrativa de Madrid, París, Burdeos o Gasteiz, y las políticas de fronteras a menudo obstaculizan.

La movilidad, Schengen, la educación, los servicios sanitarios o la migración son áreas a las que atañe de manera directa el Tratado de Amistad, el primero de la era contemporánea que suscriben ambos estados.

Schengen y la movilidad en el día a día

En los últimos años, sobre todo tras la pandemia del coronavirus, los controles intermitentes en los puentes entre Irun y Hendaia han puesto a prueba la paciencia de los conductores y el espíritu de la en teoría libre circulación europea. La práctica era otra cosa.

El Tratado que acaban de suscribir ambos países pretende ser claro en este aspecto: ambos países reiteran su compromiso con el buen funcionamiento del espacio sin controles en las fronteras interiores (artículo 13.2).

Por esa razón, se comprometen a preservar “el acervo de Schengen” y a garantizar la continuidad de la libertad de circulación. Para el ciudadano de a pie, esto debería traducirse en una defensa política de la fluidez en el tránsito diario, minimizando los cuellos de botella que tanto afectan a la vida local.

La incógnita vuelve a ser la misma de siempre: ¿y si Francia suspende de manera unilateral Schengen cuando considere?

Varias personas cruzan el puente Avenida entre Irun y Hendaia en presencia de la Gendarmería francesa

Varias personas cruzan el puente Avenida entre Irun y Hendaia en presencia de la Gendarmería francesa Ruben Plaza

La salud y las urgencias conjuntas

La enfermedad y los accidentes no entienden de fronteras, pero las ambulancias a menudo sí. El Tratado (artículo 28) pone especial énfasis en mejorar el acceso a la asistencia sanitaria para las poblaciones de la zona fronteriza, incluida la de urgencia.

Como ocurre entre distintas comunidades autónomas como la CAV y Nafarroa —y sucederá con Iparralde con el centro de protonterapia—, el objetivo es garantizar la continuidad asistencial, permitiendo una colaboración mucho más estrecha entre centros como el Hospital Comarcal del Bidasoa y los servicios sanitarios de Nueva Aquitania.

El texto llega a citar como modelo el primer hospital transfronterizo europeo de Cerdanya en Puigcerdà (Catalunya), abriendo la puerta a decidir conjuntamente "excepciones necesarias" para que la atención médica a ambos lados de la muga sea fluida y compartida.

Como ejemplo, Catalunya y Francia firmaron en noviembre de 2025 un protocolo por el cual las ambulancias podían atender emergencias de ambos lados de la muga.

Un impulso a la educación a ambos lados de la muga

La vida transfronteriza exige una formación adaptada a ella. El Tratado apuesta fuerte por la educación (artículo 18), desde la escuela hasta la universidad y la Formación Profesional.

El Tratado de Amistad propone potenciar figuras como el BachiBac (doble titulación de bachillerato) y fomentar las asociaciones entre centros educativos de Gipuzkoa y Pirineos Atlánticos.

Especialmente relevante para la industria de Gipuzkoa es el objetivo de crear "campus de formación hispano-franceses" en sectores prioritarios y promover el reconocimiento mutuo de titulaciones.

La idea es que estudiar en un lado de la muga y trabajar en el otro deje de ser una carrera de obstáculos burocráticos. La clave, como en muchos puntos del Tratado, residirá en el desarrollo y la concreción de la intención.

Idiomas: euskera, invisibilizado

En su apartado cultural y social, el texto aboga por promover el conocimiento mutuo desarrollando la enseñanza de la lengua francesa y española (artículo 18), sin citar el euskera, cuyo conocimiento sirve hoy de nexo común entre ambas orillas del Bidasoa.

Un precepto en el que se insiste en el título de cooperación transfronteriza (artículo 30.3), cuando se acuerda fomentar "el aprendizaje de la lengua del vecino y su uso en la vida cotidiana en los espacios transfronterizos".

El Tratado estatal se centra en los idiomas oficiales de ambos países, con la formulación de la "lengua del vecino". El único resquicio abierto al euskera (y el catalán, el occitano...) lo da, interpretado con ánimo generoso, el artículo 17, en el que España y Francia, "conscientes de la riqueza de la diversidad cultural y lingüística europea y deseosos de preservarla, reconociendo la afinidad de sus lenguas y culturas y sus respectivas contribuciones a esta diversidad en Europa y en el mundo, deseosos de promover el conocimiento mutuo de sus sociedades e historias y la protección de su patrimonio, se comprometen a cooperar en el ámbito de la cultura y a promover posiciones comunes, en la Unión Europea, las Organizaciones Internacionales, y a escala internacional, mediante un diálogo regular entre los ministerios responsables de estas cuestiones".

Cerco al tráfico de drogas en la frontera

El paso fronterizo de Biriatu y las rutas secundarias son un embudo clave para el transporte de mercancías hacia Europa. También incluye el tráfico ilícito, factor que incide de manera directa en los índices de seguridad de Irun.

Ante el auge de las incautaciones, el artículo 15 del texto subraya la continuidad y extensión del Grupo de Trabajo Hispano-francés de Enlace Antidroga (GLAD).

Se promoverán operaciones conjuntas y el despliegue de los Centros de Cooperación Policial y Aduanera (como el situado en la muga de Hendaia) para actuar de forma más contundente, compartiendo inteligencia y unidades operacionales contra el narcotráfico y el crimen organizado.

El avance de este punto puede resultar de gran utilidad en la mejoría de la seguridad ciudadana de la zona próxima a la muga.

La política migratoria

Irun se ha convertido en los últimos años en un punto caliente del tránsito migratorio hacia el norte de Europa, con decenas de personas atrapadas en la muga debido a las devoluciones en caliente.

El documento aborda este reto anunciando un "enfoque global".

Se comprometen a luchar de forma conjunta contra la inmigración irregular y a gestionar los llamados "movimientos secundarios", que es como se define el tránsito de migrantes de un país europeo a otro.

Para ello y como recoge el artículo 16, los dos estados han acordado crear un Grupo de Trabajo hispano-francés sobre cuestiones migratorias (GCM) con el objetivo de alcanzar una mayor coordinación policial y administrativa en los pasos fronterizos guipuzcoanos.

Transportes en el día a día

La movilidad no son solo grandes redes europeas; es el ciudadano que necesita ir a trabajar a Hendaia o a comprar a Irun. Los alrededor de 100.000 habitantes del triángulo Irun-Hondarribia-Hendaia lo saben, cifra que asciende a 620.000 personas si tomamos en cuenta la conurbación Donostia-Baiona.

El Tratado asume este reto y se compromete a impulsar "la creación y prestación de servicios públicos conjuntos" en materia de transportes (artículo 30.2).

Esto sienta una base legal más firme para futuros proyectos de transporte público metropolitano transfronterizo, facilitando la vida diaria de los vecinos sin que cruzar la muga implique necesariamente coger el coche particular.

A menos de 60 kilómetros de distancia (unos 45 minutos), recorrer la distancia entre las capitales guipuzcoana y lapurtarra en transporte público requiere al menos un transbordo en Hendaia y del orden de hora y media de trayecto entre el Topo y el TER (Cercanías galo).

Renfe anunció su intención de que una misma línea uniera ambas ciudades en 50 minutos… a partir de 2024, aunque el primer horizonte hablaba de 2028. Han pasados años desde el plazo dado y aquella revolución duerme, como ocurre con no pocos planes eurorregionales, el sueño de los justos.

La alta velocidad no existe

Mientras que otros proyectos estratégicos sí tienen nombre y apellidos en el texto, llama la atención la redacción sobre el transporte ferroviario en plena demanda vasca de que París extienda la alta velocidad hasta Hendaia.

El Tratado habla de favorecer una movilidad sostenible en el marco de las Redes Transeuropeas de Transporte (artículo 26.5), pero no menciona explícitamente la conexión de la Y Vasca con la red de alta velocidad francesa (TGV).

Esta omisión nominal refleja la reticencia y los continuos retrasos por parte de Francia para acometer la mejora de la línea hasta la muga, dejándolo como un compromiso general de "impulsar los proyectos necesarios" sin fijar horizontes temporales férreos para la conexión ferroviaria rápida.

Energía: prioridad más mediterránea

Donde no hay medias tintas, al menos en lo plasmado negro sobre blanco, es en la energía. Sobre todo, en la zona del Mediterráneo. El Tratado da prioridad absoluta a las interconexiones energéticas para hacer más resiliente el mercado europeo.

A diferencia del tren, el artículo 26.4 sí menciona de forma explícita el compromiso equitativo de desarrollar el proyecto H2Med (el corredor mediterráneo de hidrógeno verde) y las interconexiones eléctricas, buscando la financiación europea necesaria que facilite su rápido despliegue.

Reconocimiento a las autoridades locales y regionales

Quizá el punto más importante para el futuro de la Eurorregión y de entidades como la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Gobierno Vasco o la Mancomunidad de Iparralde es el reconocimiento expreso (artículo 30.2) del papel que juegan las autoridades locales y regionales.

El Tratado promete "dotar a las autoridades fronterizas y a los organismos de cooperación fronteriza de las competencias adecuadas para impulsar los intercambios".

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Es decir, París y Madrid reconocen que las soluciones a los problemas de la muga no pueden dictarse siempre desde las capitales, sino que deben gestionarse dando herramientas y voz a quienes pisan el terreno cada día.

Ver si esa voluntad va más allá del papel y anida en los ministerios de Madrid y París será la respuesta a la incógnita que sobrevuela tras la firma: ¿servirá el Tratado en el día a día de Gipuzkoa e Iparralde?