La alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, ha dado más detalles sobre la licitación de la redacción del proyecto de instalaciones deportivas de Txenperenea, lo que permitirá trasladar a dicho entorno las actuales de Plaiaundi para su renaturalización. “Es un paso importante, porque nunca habíamos llegado a él”, ha manifestado.

Pista de atletismo y campo de rugby de hierba natural

La primera edil ha detallado las particularidades de esta nueva construcción, que dará servicio, entre otras entidades, al Txingudi Rugby Club y al Bidasoa Atletiko Taldea. Este aspecto ha sido acordado entre las agrupaciones deportivas, el Consistorio y la Diputación Foral de Gipuzkoa, según ha señalado Laborda. Para ello, las instalaciones contarán con una pista de atletismo reglamentaria de 400 metros y ocho calles. En el interior de la pista, habrá un campo de rugby de césped natural, que será compatible con las pruebas atléticas de lanzamiento.

En el perímetro se habilitará un anillo de hierba artificial para calentar y entrenar, así como una superficie cubierta “que permita desarrollar actividades deportivas, protegidas de las condiciones meteorológicas”. Asimismo, se construirá un graderío con capacidad para entre 600 y 800 espectadores.

Por supuesto, contará con vestuarios, aseos, gimnasios y el resto de los servicios necesarios en unas instalaciones de este tipo. Además, la ordenación aprobada para el entorno incluirá aparcamientos para vehículos y autobuses, junto con un espacio destinado a las bicicletas.

Vial desde la calle Jostun

Este proyecto de “la fase cero”, como la ha denominado Laborda, estará conectado a través de la calle Jostun “mientras no se desarrolle todo el ámbito”. Hasta ese momento, se enlazará Oinaurre con Txenperenea mediante un vial situado junto a la rotonda al final de la citada calle Jostun, “ a la espera del desarrollo definitivo” que incluirá viviendas.

Como adelantó NOTICIAS DE GIPUZKOA, el coste de la redacción será de 332.750 euros, IVA incluido. Una vez finalizada, “sabremos el coste exacto de lo que va a costar el el equipamiento”, ha explicado Laborda. En este sentido, ha señalado que “teníamos que avanzar en los convenios”, remarcando que desde el Consistorio “habíamos hecho nuestros primeros deberes, que consistían en que se pudiera permitir el traslado hasta este suelo”. Además, el Ayuntamiento reserva 450.000 euros tras incluir 100.000 más en los presupuestos municipales para el próximo año, a falta de su aprobación en el Pleno de diciembre.

Los terrenos están ubicados al sur de la ciudad, entre los barrios de Oinaurre, Lapitze y el eje de la A-8. Hace 33 años se firmó el primer convenio a tres bandas, en el que se estableció que el Gobierno Vasco financiaría el 30% de este proyecto, la Diputación Foral de Gipuzkoa el 50%, y el Ayuntamiento el 20%.

"Defender los intereses económicos de la ciudad"

La alcaldesa ha proseguido apuntando que “la cuantía económica va a ser importante”. Por ello, ha afirmado que, además de “defender los intereses de lo que hemos acordado con los clubes deportivos”, es necesario que el Consistorio “defienda los intereses económicos de la ciudad”.

Esto se debe a que “va a haber una serie de suelos que el Ayuntamiento tiene en Plaiaundi, y una instalación deportiva en la que invertimos en su momento y lo seguimos haciendo, que va a desaparecer”.

"Más tarde de lo que le gustaría al Ayuntamiento"

A este respecto, ha admitido que “este paso decisivo” llega “más tarde de lo que gustaría al Ayuntamiento y a los clubes deportivos”. No obstante, ha subrayado la necesidad de “seguir reivindicando hasta alcanzar primero acuerdos tanto con la Diputación como con el Gobierno Vasco”, especialmente para definir “de quién y cómo se paga”, a falta de los acuerdos definitivos y con partidas ya existentes en los presupuestos municipales, forales y autonómicos.

Sin embargo, una vez conocidos “los costes definitivos del proyecto”, concluye Laborda, “nos permite sentarnos a una mesa a negociar”.

A la espera del proyecto definitivo

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Más adelante se concretará la redacción del proyecto para el desarrollo definitivo, el cual depende de Irunvi, para la construcción de “mucha vivienda pública” y cuyo avance no se podía condicionar “al traslado de las instalaciones deportivas”.

Sobre lo que ocurrirá toda vez comenzada la “fase cero”, se ha cuestionado a la alcaldesa, quien ha emplazado a una respuesta futura: “Será para otro capítulo”.