martes, 21 de abril de 2020

Ningún ahijado se quedará sin su opila

Noticia publicada en Diario Vasco , el martes día 21 de Abril de 2020.

Ningún ahijado se quedará sin su opila

Un San Marcos diferente. Obradores y pastelerías de Irun trabajan recogiendo pedidos, elaborando el tradicional bizcocho y realizando entregas

Noemí muestra una de las opilas que elabora en Sugar. /
Noemí muestra una de las opilas que elabora en Sugar.
JOANA OCHOTECO
Aunque sea desde casa, prescindiendo de la bendición en directo y de degustarlas al aire libre, Irun no dejará de celebrar una de sus festividades más entrañables. Este sábado, día 25, se celebra San Marcos y las madrinas de la ciudad están realizando los pertinentes encargos para que ningún ahijado se quede sin su opila. Obradores y pastelerías de la ciudad también trabajan para que, también este año, se cumpla la dulce tradición.
Las circunstancias actuales, sin embargo, han provocado que la tarea esté siendo bastante más compleja que otros años: aunque el volumen de trabajo sea similar o menor, las restricciones derivadas del estado de alarma provocan que la logísitica se haya complicado: «estamos trabajando más, aunque no vendiendo más», explica Noemí Barragán, de Sugar Repostería Creativa. Aunque se trate de una tradición tan arraigada, las actuales circunstancias provocan que la elaboración de las opilas sea este año «una situación totalmente nueva para nosotros. Es un poco lío», reconoce.
Aunque su tienda, en la calle Larretxipi, está abierta al público por las mañanas, «atendemos a la mayoría de la gente por teléfono y eso nos lleva tiempo». En su caso, ofrece a los clientes la posibilidad de llevar las opilas a sus domicilios gratuitamente, «para que no tengan que moverse de sus casas». El horario de entrega va desde las 10.30 hasta las 14.00.
Aunque el volumen de pedidos sea similar o menor, las restricciones complican las gestiones
Esa compleja logística conlleva que estén siendo días de mucho ajetreo, pero Noemí Barragán tiene claro que merece la pena: «lo hago por los niños. Los primeros días» del Estado de Emergencia «cerramos la tienda. Pero conseguimos mascarillas, guantes, y decidimos volver a abrir con un horario reducido. He conseguido gel desinfectante para que los clientes que vengan a la tienda puedan utilizarlo». También ha tomado precauciones extra para realizar los cobros, con «una cajita en el mostrador para que la gente deje las monedas, y les damos las vueltas de la caja registradora, donde todo el dinero está desinfectado del día anterior. Un procedimiento un poco complejo», resume.

Motivos para sonreír

Con todas las precauciones trabajan, también, en el obrador Arbelaiz: «bien equipados, con mascarillas, guantes, el coche para realizar el reparto bien desinfectado... Todo lo que sea necesario», afirma Constantin Colta, responsable del comercio. Todas las gestiones «son más complicadas» aunque haya «menos volumen de trabajo. Pero intentamos mantenernos como podemos». También desde Arbelaiz entregan las opillas a domicilio, además de ofrecer la opción de recogerlas en el propio obrador.
Constantin reconoce que están siendo semanas «muy complicadas», aunque la difícil situación no ha impedido que aporte su granito de arena a la ciudadanía irundarra: el obrador Arbelaiz ha llevado desayunos solidarios «al hospital, a los cuerpos de policía, los ambulatorios... Hemos intentado darles un motivo para sonreír en estos momentos, en los que están trabajando tanto, y la esperanza de que todo va a salir bien».
Las opilas de Arbelaiz, desde el obrador de la calle Serapio Múgica, llegarán estos días además de a Irun «a Hondarribia, Lezo, Oiartzun, Errenteria, Bera, Etxalar, Donostia...». Constantin espera que todos los que reciban su bizcocho «se queden contentos. Sobre todo los niños, que están esperando sus opilas. ¡No les íbamos a dejar con las ganas!».

Por los chavales

En Garia también ofrecen la opción de mantener esta dulce tradición bidasotarra: «al principio dudamos si hacer opilas o no, porque no sabíamos cómo iba a reaccionar la gente. Si no puedes ir a comerla fuera, si las madrinas no se las pueden llevar a los ahijados, si no se van a poder bendecir...». Todas las dudas se disiparon cuando «cada vez más clientes empezaron a preguntarnos si íbamos a hacer opilas porque querían encargar. Así que nos decidimos». En Garia también ofrecen «la doble opción de recoger en casa o que la llevemos a domicilio sin coste alguno. Llegaremos hasta donde lleguemos, porque somos un obrador pequeño y tenemos una furgoneta de reparto, pero vamos a hacer lo que está en nuestra mano para que los irundarras tengan su opila el día de San Marcos. Por los chavales, por las familias. Que no sea otra cosa que se anula, que aunque sea en casa, podamos comernos la opila».

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