
Los y las 35 huelguistas de Txingudi Servicios han puesto fin a su huelga indefinida, que se prolongaba desde hacía seis meses. Ayer han firmado el nuevo convenio colectivo, tras acordar un aumento salarial del 4,29 % que se aplicará a toda la plantilla, compuesta por 82 empleados y empleadas, a partir de agosto.
El sindicato ELA ha anunciado que ha conseguido «muchas otras mejoras significativas que al principio se consideraban imposibles»: por ejemplo, en materia de turnos de trabajo, trabajo con amianto y complementos por guardias. El acuerdo supone, en su opinión, un hito, ya que ha demostrado que «la huelga y la cohesión de los y las trabajadoras son una herramienta eficaz para mejorar las condiciones laborales».
Han sido necesarios 182 días de huelga para que los y las 35 trabajadores y trabajadoras de la planta de tratamiento de Aguas de Txingudi lograran que la dirección de Txinzer y las autoridades municipales de Irun y Hondarribia cedieran. Pero hoy, 9 de julio de 2026, volverán al trabajo. Y los otros 47 compañeros que componen el resto de la plantilla también disfrutarán a partir de ahora de las mejoras del nuevo convenio colectivo. De hecho, no se han sumado a la huelga durante estos seis meses, pero los y las huelguistas han luchado por el nuevo convenio colectivo para toda la plantilla, y las mejoras se notarán no solo en las condiciones laborales diarias, sino también en los salarios de los y las trabajadoras del servicio de abastecimiento de agua de la empresa pública.
Aún así, han tenido que dejar fuera del convenio colectivo los permisos de trabajo y las licencias, los límites a las horas de trabajo semanales y la revisión salarial según el IPC. Pero lucharán por ello en las negociaciones. Por lo demás, han conseguido en el convenio la mayor parte de aquello por lo que lucharon hasta el agotamiento. De hecho, las medidas propuestas inicialmente por la empresa pública Txingudiko Zerbitzuak solo preveían una mejora de alrededor del 2 %. Y el acuerdo sobre el conflicto laboral, prorrogado hasta 2025, supondrá un aumento salarial del 4,29 % para los 82 trabajadores y trabajadoras del servicio de agua y saneamiento a partir de este mes de agosto.
Mejoras significativas para toda la plantilla
Sin embargo, ELA ha destacado que otras mejoras previstas en el nuevo convenio colectivo, que estará en vigor hasta diciembre de 2029, también son significativas. En este sentido, «se han regulado diversas prestaciones que antes se pagaban de forma insuficiente o no se abonaban, como las prestaciones por turnos, por trabajar con amianto y por guardias», han aclarado. Asimismo, se ha acordado una revalorización de los puestos de trabajo, gracias a la cual los empleados recibirán un aumento salarial medio del 10 %. Y el artículo que había paralizado el conflicto laboral durante los últimos dos meses también se ha incluido finalmente en el convenio. Concretamente, para garantizar que los y las trabajadoras de baja por enfermedad no sufran ninguna pérdida salarial. Además, se ha acordado con la dirección la creación de varias comisiones para mejorar la organización interna del trabajo.
«Hemos acordado medidas que en un principio se consideraban imposibles e ilegales», declaró Alaitz Eguiazabal, representante de ELA en el comité de huelga, en una rueda de prensa celebrada ayer en la plaza de San Juan de Irun. Dado que tuvieron que firmar el convenio colectivo de PRECO en Donostia y que tuvieron que mostrarse flexibles y dejar de lado diversas reivindicaciones y medidas, los y las trabajadoras, aunque lo reconocen como una «victoria agridulce», en opinión de ELA, este acuerdo «marca un hito en la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores de Txingudi Zerbitzuak». Además, sienta un precedente para los y trabajadoras de otras empresas públicas.
De este modo, han logrado equiparar las condiciones laborales de los empleados de Txingudi Zerbitzuak con las del Ayuntamiento de Irun. Por lo tanto, esto puede servir de modelo para otros trabajadores del sector público. «Hemos demostrado que la cohesión entre la plantilla, la negociación colectiva, el apoyo del fondo de huelga y la huelga son herramientas eficaces para mejorar las condiciones laborales y desbloquear las negociaciones», ha subrayado Alaitz Eguiazabal.
De cara al futuro
No obstante, aunque hay medidas que se aplicarán a partir del 1 de agosto, los y las trabajadoras recuerdan que el conflicto laboral con la dirección de la empresa ha sido duro. Al igual que la actitud «vergonzosa» de los alcaldes de Irun y Hondarribia, quienes, a pesar de ser su responsabilidad, permitieron que la huelga se prolongara. Han sido seis meses de huelga muy duros. Pero los y las huelguistas han demostrado un valor que no se puede comprar y han conseguido una mejora económica global de entre el 15 % y el 20 % para toda la plantilla. No obstante, han advertido de que llevará tiempo que los servicios de la zona de la bahía de Txingudi vuelvan a la normalidad.
En primer lugar, porque a partir de hoy volverán a sus puestos de trabajo y seguirán con la misma dirección que les ha hecho perder la confianza y que ha bloqueado el conflicto. En segundo lugar, porque habrá que ver cómo les recibirán sus compañeros y compañeras que no se sumaron a la huelga. Y, por último, porque se han acumulado seis meses de trabajo en la red de alcantarillado de Irun y Hondarribia. «Veremos cuáles son los daños y problemas acumulados en cuanto empecemos a trabajar, pero lo que está claro es que el impacto de los trabajos de limpieza y prevención que no se han realizado durante seis meses no se puede compensar de la noche a la mañana», afirma Eguiazabal, «aunque la dirección haya declarado la normalidad, todos y todas sabemos que hay problemas y que el hecho de que la mitad de la plantilla haya estado en huelga durante seis meses ha tenido consecuencias para la calidad del servicio de agua, la seguridad y también en el ámbito administrativo».