El aeropuerto de Hondarribia intercepta casi 100 kilos de productos prohibidos en el primer trimestre
Estas aprehensiones, que se mantienen en los niveles medios del ejercicio anterior, forman parte de los controles rutinarios para evitar la entrada de plagas o epidemias.

El destacamento de la Guardia Civil en el aeropuerto de Hondarribia ha detectado durante el primer trimestre de este año 2026 a un total de 15 pasajeros que portaban cerca de 99 kilos de productos de origen animal o vegetal de manera irregular. Según han explicado Guadalupe López Hernández, cabo primero de la Guardia Civil en el aeródromo y Francisco Díaz Maceda, jefe del departamento de agricultura y pesca de la subdelegación del Gobierno en Gipuzkoa en Radio Irun, estas sustancias "están sujetas a estrictas restricciones sanitarias para proteger tanto la salud pública como la cabaña ganadera y el entorno vegetal local".
Desconocimiento y perfil del pasajero
La dinámica de estas incautaciones fluctúa según la época del año y el tipo de viajero que transita por la terminal guipuzcoana. Guadalupe López Hernández señala que el número de aprehensiones suele repuntar cuando el pasajero viaja a terceros países para visitar a familiares, ya que "tienden a traer productos de sus lugares de origen". Por el contrario, en los meses de verano el perfil es más turístico y las intervenciones descienden. La mayoría de las veces "se trata de frutas, verduras, carnes o derivados lácteos" que se interceptan por puro desconocimiento del riesgo que suponen, existiendo generalmente "una actitud colaboradora" por parte del ciudadano.
Los agentes de la Guardia Civil destinados en el Bidasoa reciben formación periódica por parte del área de agricultura para estar actualizados sobre una normativa que puede variar. El personal insiste en que "no suele haber una animosidad" detrás de estas acciones, sino que el viajero "no percibe que los alimentos que consume habitualmente puedan ser peligrosos". Sin embargo, la entrada de estos productos sin control es una de las principales vías de transmisión de enfermedades que pueden tener consecuencias devastadoras.
Riesgos sanitarios y consecuencias económicas
La importancia de estas intervenciones radica en la prevención de desastres económicos y sanitarios de gran magnitud. Francisco Díaz Maceda recuerda que "virus como el de la fiebre aftosa pueden viajar en el equipaje personal". Como ejemplo de la gravedad de estos brotes, cita las pérdidas de 16.800 millones de euros que sufrió Reino Unido en 2001 o el impacto de la peste porcina africana en China, cuyas consecuencias económicas fueron "equivalentes al PIB de un país como Grecia".
Ante este escenario, el protocolo de actuación tras la confiscación es riguroso para asegurar que "ningún patógeno entre en la cadena alimentaria". Los productos de origen vegetal se congelan durante un mínimo de 48 horas antes de "ser gestionados como residuos urbanos". Por su parte, los de origen animal se clasifican como "subproductos no aptos para el consumo humano y una empresa especializada se encarga de su retirada y total destrucción". En la mayoría de los casos, la actuación se limita a la confiscación del material sin abrir expedientes sancionadores, salvo en situaciones excepcionales que pudieran derivar en delitos contra la salud pública.
La información previa como prevención
Para evitar el decomiso de alimentos y posibles disgustos al aterrizar en Hondarribia, las autoridades insisten en la importancia de "informarse sobre las normas sanitarias antes de comprar cualquier producto en el extranjero". Existe la posibilidad de introducir ciertos vegetales siempre que cuenten con un certificado fitosanitario oficial del país de origen, pero sin esta documentación el rechazo es automático por aplicación del principio de precaución.
Desde la subdelegación del Gobierno y el destacamento del aeropuerto recomiendan que, en caso de duda, el viajero se dirija voluntariamente al punto de control de aduana al llegar a la terminal. Exponer que se transportan alimentos y realizar la consulta directamente con los agentes permite recibir el asesoramiento necesario y evita que el control rutinario se convierta en una experiencia desagradable.
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