Maxi Castrillejo: "Estamos a tiempo de adaptar nuestra costa ante la progresiva subida del nivel del mar, pero hay que planificar con antelación"
El científico hondarribitarra analiza en Radio Irun el impacto del ascenso del nivel del mar en el Bidasoa y subraya la importancia de actuar con previsión frente a los retos climáticos que vienen.

El cambio climático no es solo una cuestión de los polos; es una realidad que ya asoma por el barrio de Amute y las marismas de Jaizubia. Maxi Castrillejo, científico y ecólogo marino de la Universidad de Lausana, ha pasado por los micrófonos de Hoy por Hoy Irun para ofrecer un anticipo de la conferencia que imparte esta tarde en Itsas Etxea (19:00h). Con un mensaje lejos del catastrofismo, Castrillejo insiste en que, aunque el desafío es enorme, la sociedad aún tiene margen de maniobra si se apoya en la ciencia y la planificación.
El mar: nuestro gran amortiguador
Castrillejo explica que el océano actúa como una "piscina enorme" conectada, donde lo que sucede en el Ártico termina llegando a nuestras costas. Actualmente, el deshielo de Groenlandia aporta un milímetro anual a la subida del nivel del mar, pero el experto recuerda que el océano nos está haciendo un favor vital: "Absorbe el 90% del calor que hemos generado y una cuarta parte del CO2 emitido".
Este proceso de absorción tiene consecuencias físicas directas. El agua, al calentarse, se expande y "sube para arriba". En el último siglo, el nivel del mar ha ascendido 20 centímetros, pero el ritmo se está acelerando debido al calentamiento global. "Para 2050 esperamos unos 30 centímetros más, y para final de siglo la horquilla está entre los 60 centímetros y más de un metro", apunta el científico.
El Bidasoa ante el espejo del futuro
La entrevista ha aterrizado estas cifras globales en la realidad de la comarca. Castrillejo advierte que las zonas que hoy ya sufren inundaciones con mareas vivas o aportes de ríos, como Mendelu o Amute, verán aumentada la frecuencia e intensidad de estos episodios. Ante la pregunta sobre infraestructuras estratégicas como el aeropuerto, situado en zona inundable, el científico aboga por el uso de la información científica en los planes estratégicos nacionales.
"Estamos todavía a tiempo de hacer retroceder la toalla para que no se nos moje, como cuando sube la marea", explica gráficamente. "Subir la toalla es fácil; adaptar las costas es complejo y requiere planificación y que las instituciones hagan entender a la gente que viene un problema inevitable que hay que abordar con tiempo".
Soluciones naturales y cambios de hábito
Frente a la necesidad de intervenir en el litoral, Castrillejo destaca el papel fundamental de la naturaleza. Proyectos como Life Humedales en las marismas de Txingudi funcionan como "esponjas naturales" que ayudan a regular las aguas y ofrecen mayor capacidad de adaptación que las infraestructuras rígidas o los acantilados.
El experto también ha hecho un llamamiento a la reflexión sobre nuestra posición en la cadena alimentaria. Al desplazarse especies como el verdel o el atún hacia aguas más frías al norte, el ecosistema cambia y, con él, nuestra economía y alimentación. "A veces se nos olvida que estamos arriba del todo en la cadena trófica, y eso nos da una falsa sensación de poder, cuando en realidad significa que dependemos de todo lo que está abajo", reflexiona.
La conferencia de esta tarde, en la que también participarán Iñaki de Santiago (AZTI) y la comunicadora Ane Mendizabal, busca precisamente "humanizar" estos datos y ofrecer herramientas de comprensión a los vecinos de Hondarribia e Irun. El mensaje final es claro: la salud del planeta es nuestra propia salud, y aunque la naturaleza "pida lo suyo", la ciencia ofrece el camino para una convivencia sostenible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario