Josu Zabala Erasun, trabajador de Laminaciones Lesaka y afiliado a CCOO, fue asesinado a los 24 años por la Guardia Civil el 8 de septiembre de 1976 en Hondarribia. Ocurrió el día grande de fiestas, el día que se celebra el Alarde, en el que se organizó una manifestación en protesta por la desaparición de Eduardo Moreno Bergaretxe Pertur. Su verdugo, el guardia civil Enrique Pascual, disparó la bala que atravesó el cuerpo de Josu y le provocó la muerte. Aunque fue procesado como autor del asesinato, fue amnistiado un año más tarde y jamás piso la cárcel. Este septiembre se cumplirán 50 años del asesinato de Josu Zabala. Un caso que, medio siglo después, la familia y GE Behatokia han vuelto a poner sobre la mesa para dignificar la memoria del represaliado ya que ni en Hondarribia ni en Irun se ha colocado ningún distintivo oficial que lo recuerde.

Belén Zabala Puy es sobrina de Josu Zabala Erasun. Con 64 años, recuerda perfectamente aquel día y los siguientes años en los que su padre, José Luis, trató de investigar el caso y luchó por dignificar la memoria de su hermano. “Yo tenía por entonces 15 o 16 años. Eran las primeras fiestas que salíamos con la cuadrilla. Mi tío era una especie de referente para mí. Era el tío más joven, con el que más cercanía tenía por edad. Aquel día recuerdo que a todos los jóvenes nos llevaron a la playa, y allí me dejaron llamar a casa y fue cuando me dijeron que tenía que ir. En casa había mucha gente y entonces me dieron la noticia de que habían matado al tío. No nos dejaron verle”, relata la sobrina.

“Mi padre se puso al frente del caso y el trato que nos dieron fue decepcionante. Para empezar, no dejaron entrar a ningún médico civil. Fueron todos médicos militares, y en el parte de defunción figura como muerto por fractura de columna vertebral con derrame del peritoneo. Aunque tenía un orificio de entrada y salida de bala, eso no lo registraron. Más tarde, se celebró un juicio. Aunque pedimos toda la documentación, no nos dieron nada, no sabíamos quién había sido. El asesino de mi tío fue amnistiado al año y poco. El autor nunca pisó la cárcel. 50 años después, nos han entregado la documentación y la hemos recibido tachada. Los nombres y los datos aparecen tachados”, denuncia. “En nuestra familia fue un antes y un después. Mi abuelo no pudo soportarlo. Se sufre mucho”, se sincera. 

La familia realizó hace años los trámites pertinentes para reconocer a Josu Zabala Erasun como víctima y el Gobierno Vasco así lo recoge. Sin embargo, ni en Hondarribia, donde ocurrió el suceso, ni en Irun, localidad natal de la víctima, se recuerda la figura de Josu. Todo esto choca con el monolito que el Ayuntamiento de Irun inauguró hace 10 años para reconocer a las víctimas del terrorismo de la localidad, entre las cuales figuran –en su mayoría– víctimas de ETA, entre ellos el torturador Melitón Manzanas. El inspector Manzanas ha sido reconocido como el autor de numerosas torturas y varios asesinatos en el cuartel de Intxaurrondo y otros cuarteles. El Gobierno Vasco reconoce 58 víctimas que pasaron por sus manos, incluso la de Esteban Zabala, padre de Josu Zabala Erasun, que fue torturado por el inspector.

Propuesta rechazada

El anterior alcalde de Irun, José Antonio Santano, propuso a la familia Zabala colocar el nombre de Josu Zabala en aquel monolito, pero al reconocer al mismo tiempo al torturador del padre de la víctima, la familia se echó para atrás. Desde entonces, no han tenido noticias del Gobierno local en este aspecto. 

Es ahí cuando, después de un tiempo de contacto con la familia, desde hace un mes, la coordinadora de los derechos humanos Behatokia ha realizado una propuesta al Ayuntamiento de Irun para dignificar la memoria de Josu Zabala Erasun. “La iniciativa, con apoyo de la familia, se basa en tres propuestas. Por un lado, otorgar a la víctima un lugar de memoria en Irun que no tiene, algún distintivo que recuerde la figura de Josu Zabala Erasun.

En segundo lugar, iniciar un proceso de justicia voluntaria que permite, si no hay controversia, llegar a una resolución judicial en el sentido de dignificación de la familia. Y por último, reivindicar que el reconocimiento a Melitón Manzanas no es moral, reflejado en todas las violaciones de derechos humanos que se le atrubuyen”, relata Agus Hernan, coordinador de GE Behatokia.

“Ahora mismo hay un espacio de trabajo en curso con el Ayuntamiento en el que la familia también está. Esperamos poder llegar a un acuerdo y dignificar la figura de Josu”, recalca.

Víctima de violencia policial

“No podemos olvidar que mi tío es una víctima de la violencia policial y que el monolito solo reconoce a víctimas del terrorismo”, relata Belén. “Que el torturador de tu abuelo comparta espacio de memoria con su hijo es algo imposible”, sentencia. “Nosotros somos gente corriente, de la calle. Es labor de las instituciones decidir cuál es la mejor forma de rendir homenaje a mi tío”, concluye.

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Las iniciativas sociales son las que fomentan el recuerdo de personas como Josu. Son las instituciones las que, más tarde, apoyan estas iniciativas y dan visibilidad a las propuestas. Cada 8 de septiembre se colocan flores en recuerdo de Josu en el callejón Txantxangorri de Hondarribia. Belén está escribiendo un libro con la documentación que recogió su padre para que a las próximas generaciones familiares no olviden quién fue Josu Zabala Erasun. 

Solo falta que el Ayuntamiento de Irun dé el lugar que merece a Josu Zabala Erasun en su localidad natal.