El Bidasoa se clasifica a la final de Copa y vuelve a Europa por la puerta grande
El conjunto de Álex Mozas pasa por encima del Huesca (30-37) y vuelve a una final de Copa 30 años después

Por la última puerta, pero por la puerta grande. Por la que no cruzaba desde 1996. El Irudek Bidasoa Irun se ha clasificado este sábado a su primera final de la Copa del Rey desde la que ganó en León hace 30 años con la incontestable victoria lograda ante Huesca (30-37). La que significa el acceso a la renovada EHF European League de la próxima temporada.
Lo ha hecho tras una Copa muy centrada en la que ha noqueado a sus rivales en las primeras partes. Si el viernes fue a ese Torrelavega que le había comido la moral en los precedentes de la temporada, en la semifinal desarboló a un Huesca contra el que firmó el partido contrario al de Irun en la primera vuelta. En el instante preciso, en el lugar preciso.
Si en aquel duelo de Artaleku entró con un 0-3 y 3-6 en contra, en Alicante apabulló al Huesca y los planes que pudiera tener gracias a un 5-0 en otros tantos minutos hasta que Samu Cordiés estrenó el casillero altoaragonés. Sin volverse loco, el Bidasoa tenía su ruta hacia la victoria y la impuso desde el sorteo. No era baladí ante un Huesca que se presentaba con dos características a tener en cuenta.
Por un lado, una nómina de jugadores de la que, pese al descenso del equipo, varios nombres seguirán en Asobal; y por otro lado, un gran técnico como José Nolasco sin el que no se entienden los últimos 16 años del club oscense, ni la forma de jugar del equipo, con esa defensa 5:1 camino al 3:2:1. La que desquicia a los más impacientes.
Dos cualidades que permitieron al Huesca el maracanazo en cuartos, tradición que ‘instauró’ el Ademar en 2017 y hasta hoy: en las cinco Copas con anfitrión desde entonces, en todas el local cayó en cuartos. Salvo el año pasado el Bidasoa, que alcanzó la semifinal.

Este Bidasoa demuestra que es otro
Fase que volvía a pisar un año después en Alicante (primera vez en su historia por tercera consecutiva), pero de manera muy diferente. La derrota contra Granollers le cerró las puertas del subcampeonato liguero —se ha quedado a un punto de un Logroño que no jugó Europa— y de la competición continental, pero el equipo de Álex Mozas, con la dura lección del 2025 aprendida, no se cayó en la recta final.
Desde que se reanudó la Liga el 29 de marzo, no conocía la derrota en partido oficial hasta que llegó Granollers a Irun: un empate y ocho victorias, incluida la copera de Puente Genil. El tropiezo ante los catalanes en aquel partido de poder a poder pasó factura justa y 30 años después de su último triunfo en Cuenca, el Bidasoa cerró la Liga en El Sargal con victoria.
Amarrar el cuarto puesto de la Liga por si las moscas era la mejor manera de afrontar la Copa, una nueva hora de la verdad para un equipo que en los últimos meses no sabía acertar en la hora señalada.
Se le fue el subcampeonato del año pasado de las manos ante Logroño en casa en los últimos segundos, la final de Copa de Irun en la prórroga ante Ademar y el subcampeonato de este año en el último suspiro. Pero este equipo que había empezado la temporada vengándose de su pasado más reciente en canchas como Puente Genil o Nava no era el de doce meses antes.
Lo demostró según avanzaron los minutos de los cuartos de final ante Torrelavega, al que dejó en cuatro goles entre el minuto 10 y el descanso. Y lo volvió a hacer en el duelo decisivo de la semifinal toda vez que el Barça ya había derrotado a Nava (27-38). El billete europeo estaba al alcance. La otra cara de la moneda era que la decepción hubiera sido bíblica. La que nadie quería mentar.
Ficha técnica
30 - Huesca (13+17). Ben Tekaya, Amjad (2), Samu Cordiés (4), Davyes, Parera (5), Rodríguez (1), Moya (2); Decsi, Dani Pérez (5, 4 p.), Paulo (1), Fabricio (2), Suárez (3), Charly Pérez (3), García, Aurélien-Morgan (1), Nenadic (1).
37 - Irudek Bidasoa Irun (18+19). Skrzyinarz, González (7), Rodrigo Salinas (5, 3 p.), Nieto (7, 3 p.), Nevado (1), García (4), Esteban Salinas (3); Maciel, Cavero, Tuà (2), Jevtic, Peciña, Furundarena (2), Mujika (4), Mielczarski (2), Valles.
Parciales. 0-5, 3-8, 5-11, 8-13, 12-16, 13-18; 15-20, 18-25, 20-29, 23-31, 26-35, 30-37.
Árbitros. Ignacio García Serradilla e Andreu Marín Lorente. Por parte de Huesca, excluyeron a Nenadic (14’43), . Por parte del Bidasoa, a García (11’12), Peciña (20’07), Mielczarski (55’55).
Incidencias. Semifinal de la Copa del Rey disputada en el Centro de Tecnificación de Alicante, ante unos 2.000 espectadores, más de un centenar de ellos, animosos bidasotarras.
Sin opción a estar incómodo
Sabedor por su propia experiencia de que la mejor manera de evitar que pase algo indeseado —por ejemplo, finales de partido de ruleta rusa— es evitarlo tomando el camino contrario, el equipo de Álex Mozas apabulló al Huesca de salida.
Operó bien ante el previsible 5:1 rival con Moya de avanzado y Gorka Nieto, en una tarde de levita y guante, marcó el 0-1. Y en adelante, no dio opción a que la maraña defensiva que quería Nolasco nublara el ataque dorado, vestido de azul: tres goles de contraataque (dos de Xavi González y otro de Furundarena) y un cuarto desde los siete metros, obra de un Rodrigo Salinas nombrado mejor jugador del choque, redondearon el 0-5 que obligó al técnico altoaragonés a reunir a los suyos.
Samu Cordiés estrenó la cuenta de un equipo oscense que cuando amagaba con acercarse (3-6), perdía balones que un agradecido Bidasoa aprovechaba (minuto 15, 5-11). Nada sorprendente para quien haya visto los duelos de ambos equipos en Liga: en un momento dado, en Irun los guipuzcoanos llegaron a amasar un 7-0 y en Huesca, otro 0-6.
Ambos comparecían con las mismas convocatorias que la víspera y a diferencia de los cuartos de final, una fría entrada de la primera rotación en las filas guipuzcoanas y que Huesca solo podía mejorar sus prestaciones dio algo de oxígeno al conjunto rojo. Por mediación de Nenadic fijó el 13-16 en el minuto 25. Maciel relevó a Skrzyniarz bajo palos y dos paradas suyas volvieron a restar oxígeno a la vela rival y dárselo al Bidasoa: 13-18 al descanso.
"A seguir, a seguir"
El cuerpo técnico que dirige Mozas era muy consciente de que con la clasificación a las semifinales no había nada conseguido. “A seguir, a seguir”, era la filosofía desde que acabó el partido de cuartos de final en Alicante. También en Irun, donde este sábado la gran victoria del viernes era la comidilla social. Pero como remachaban su alegría muchos aficionados y aficionadas, faltaba el paso decisivo.
Y esa misma filosofía se aplicó en el vestuario en el descanso ante Huesca. Con dos ataques por bando antes de cumplir el primer minuto de la reanudación, un hasta entonces inédito Dariel García fue el único que perforó la meta rival, cuya defensa dispuesta en 6:0 tampoco desmontaba al Bidasoa, presto a zarandear a su rival hasta que dejara caer de su bolsillo el pase a la final.
El extremo cubano puso los siete goles de diferencia por primera vez (minuto 35, 15-22) y Xavi González, los diez tantos (minuto 42, 18-28). Altura de crucero que, quién le iba a decir a la afición del Bidasoa que llevaba 30 años sin pisar la final de la Copa del Rey, se mantendría hasta superado el minuto 55, cuando el rival oscense maquilló la renta definitiva a siete (30-37).
Como el año pasado con los cuartos de final de la EHF European League ante Melsungen, el club bidasotarra se ha servido un homenaje con esta Copa, que liquida de un plumazo y por méritos propios las espinas de este año. Y quizá de parte del anterior.
Por un lado, porque ha demostrado ser capaz de este tipo de logros del día D, la hora H y en el lugar L; y por el otro, el importante, porque se traduce en esa clasificación continental que por cuestión de detalles se había escapado de las manos en noches muy dolorosas.
En la séptima final de Copa, el Bidasoa se enfrenta este domingo (17:00 horas) por sexta vez al Barça. En todas claudicó ante los blaugranas. En todas salvo en una: la de hace 30 años.
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