El Carnaval se despidió al calor de las llamas
Zanpantzar y la sardina protagonizaron su último y su primer desfile, respectivamente, antes de arder en la hoguera
El buen tiempo que ha envuelto este año el Carnaval acompañó también ayer al final de las fiestas. El calor de la hoguera en la que ardieron Zanpantzar y la sardina sumó un par de grados a las ya primaverales temperaturas. Han sido unos Carnavales brillantes en Irun, y el Entierro de la Sardina estuvo a la altura.
Para Zanpantzar, el de ayer fue su cuarto y último desfile. Disfrazado de un robot que advertía sobre los riesgos del abuso de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, se ha paseado por la ciudad el Jueves Gordo y en ambos desfiles del fin de semana. Ayer fue la última ocasión de contemplar su atuendo robótico aunque, como cada año, la cabeza fue indultada y pasa a formar parte de la colección que guarda Bidasoako Erraldoiak.
Para la sardina, fue su primer y último desfile: el personaje más efímero del Carnaval irundarra fue, en esta ocasión, una 'sardinabeja'. Con este disfraz el artesano Xabier Garate, que elabora cada año ambas figuras junto a su hermano Benito, ha querido reflejar los riesgos que para estos insectos, entre otros muchos animales, conllevan la contaminación y el cambio climático.
Ambas figuras fueron escoltadas por una corte de plañideras, los gigantes de Bidasoako Erraldoiak y la Banda de Música Ciudad de Irun, interpretando los sones de la marcha fúnebre, desde la plaza del Ensanche hasta San Juan. Allí fueron colocados, sobre un montón de paja. Cuando la hoguera empezó a arder y Zanpantzar y la sardina se despidieron definitivamente, los sones de la música se hicieron más alegres. A fin de cuentas, ya falta menos para los próximos Carnavales.
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