lunes, 30 de marzo de 2020

El voluntariado irunés se vuelca con los más débiles

Noticia publicada en Diario Vasco,el lunes día 30 de Marzo de 2020.

El voluntariado irunés se vuelca con los más débiles

Dos voluntarios de Protección Civil de Irun compran alimentos en un establecimiento de la ciudad. /F. de la Hera
Dos voluntarios de Protección Civil de Irun compran alimentos en un establecimiento de la ciudad. / F. DE LA HERA

Protección Civil y Cruz Roja atienden a colectivos vulnerables y el comercio espera poder volver a levantar la persiana pronto

J. OCHOTECO / M.J. ATIENZA
La estampa más visible que deja el estado de emergencia en Irun son las calles semivacías y buena parte de los comercios cerrados. Menos visible, pero con un impacto muy positivo, es la labor que decenas de voluntariosestán realizando para ayudar a las personas más vulnerables a sobrellevar la situación.
Protección Civil ha asumido la tarea de hacer compras para aquellas personas mayores que, «por pertenecer a un grupo de riesgo, deben quedarse en casa», explica Emilio San Juan, responsable de la unidad. «Salir se les hacía un mundo y están muy agradecidos».
Voluntarios realizan tanto la compra de alimentos como de medicinas de personas mayores, que «deben quedarse en casa»
También están muy atareados los sesenta voluntarios de Cruz Roja Irun, que se turnan para distribuir los productos del Banco de Alimentos a las familias que los necesiten o comprar medicamentos para mayores que no deben abandonar sus hogares, entre otras tareas. Están siendo jornadas duras en las que muchos colectivos y profesionales «estamos sometidos a mucha presión» y reconocen un «agotamiento más mental que físico», cuenta Txema Pérez, presidente de la asamblea local de Cruz Roja.

Volver a abrir

Para presión, la que están soportando los comerciantes que no ven cuándo podrán regresar a su actividad diaria. Irun tiene una alta densidad de establecimientos comerciales, de los que dependen miles de empleos. Las asociaciones Mugan y Bidashop han hecho un llamamiento para que durante el estado de alarma se consuma «en las tiendas de alimentación y productos de primera necesidad del comercio local». Las pequeñas tiendas que permanecen abiertas, trabajan con la obsesión diaria de la higiene y la desinfección. El confinamiento ha reducido los desplazamientos para hacer compras y aumentado las visitas a las tiendas de barrio. Juan Miguel Lasa, carnicero en la Parte Vieja irundarra, hace otro llamamiento, «sobre todo para la gente mayor: que no compre a diario, que compre para varios días y así salir de casa lo menos posible».

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