La historia de amor de los padres de Txomin Arizmendi en el Puente de la Avenida en Irun, durante la Guerra Civil
El abogado y colaborador de Radio San Sebastián recuerda cómo sus padres, separados por los bandos, solo podían verse unos minutos en la frontera con Francia

El Puente de la Avenida no es solo una infraestructura clave en la historia de Irun y su conexión con Francia. Para muchas familias, es también un lugar cargado de memoria, emoción y vivencias personales marcadas por la Guerra Civil. Una de esas historias la ha compartido en Hoy por Hoy Irun Txomin Arizmendi, abogado, colaborador habitual de Radio San Sebastián.
Durante la entrevista en Radio Irun con motivo de la proyección del documental sobre el Puente de la Avenida, Arizmendi ha relatado una experiencia profundamente humana: la de sus padres, novios durante la guerra, separados por la frontera y por los bandos enfrentados. Su madre permanecía en el lado republicano, sin posibilidad de cruzar a España, mientras que su padre, que combatió en el bando nacional como capitán de aviación, sí podía desplazarse a Francia.
El punto de encuentro era siempre el mismo: la mitad del Puente de la Avenida. Allí, bajo la vigilancia discreta del abuelo materno, la pareja podía verse durante apenas media hora, cuando las circunstancias lo permitían. Unos minutos de conversación, de cariño contenido y de despedidas inevitables, repetidos durante los cuatro años que duró la guerra.
La historia familiar de Txomin Arizmendi refleja con claridad la fractura que atravesó a tantas familias españolas. Por parte materna, los Barrés mantenían un fuerte compromiso con la República: su abuelo, Domingo Barrés, fue dos veces ministro de Instrucción Pública, al igual que su hermano Francisco. Además, los lazos con figuras como José Giral, presidente de la República en el exilio, reforzaban esa vinculación política. Sin embargo, la guerra dividió incluso a los más cercanos: mientras un tío paterno murió en el hundimiento del Baleares en el bando nacional, un primo materno cayó defendiendo la República en Somosierra.
Ya en la posguerra, sus padres lograron rehacer su vida juntos, se casaron en Lezo y formaron una familia numerosa. Años después, cada vez que cruzaban hacia Francia, el paso por el Puente de la Avenida se convertía en una lección de memoria: “Aquí nos veíamos tu madre y yo”, les recordaba su padre a sus hijos.
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