Jasón y las furias abren los Dies Oiassonis en el Amaia KZ tras su paso por el Festival de Mérida
La función, que llega precedida por su éxito en el Festival de Mérida, propone una revisión humana y libre de maniqueísmos sobre los mitos de Jasón y Medea para reflexionar desde el escenario sobre problemáticas tan actuales como la xenofobia y la violencia machista.

El centro cultural Amaia de Irun acogerá el próximo martes, 14 de julio, a las 20:00 horas, la representación de "Jasón y las furias". Se trata de una revisión contemporánea y humanizada del mito de Jasón y Medea, escrita por el dramaturgo Nando López y protagonizada por el actor José Vicente Moirón, que llega a la localidad fronteriza respaldada por la acogida obtenida en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y en su posterior temporada en Madrid. La propuesta teatral se integra dentro de la programación de los Dies Oiassonis, el festival de recreación histórica que anualmente devuelve a la ciudad a su pasado romano.
Un viaje al infierno personal de Jasón para abordar violencias actuales
La producción profundiza en el arco dramático de Jasón, un personaje que tradicionalmente ha sido presentado bajo la óptica del heroísmo clásico por la conquista del Vellocino de Oro, pero cuya decadencia y dolor posterior apenas se han explorado en detalle sobre las tablas. El autor de la obra, Nando López, explica que su intención al reescribir este mito era analizar cómo el personaje pasa de ser un héroe triunfante a un hombre completamente destruido. Según apunta el dramaturgo, el texto busca despojar al protagonista de su aureola mítica para mostrarlo lleno de contradicciones y ambiciones, obligándole a enfrentarse a sus propias imperfecciones.
La propuesta escénica sirve también como un canal de reflexión sobre problemáticas sociales contemporáneas que ya se vislumbraban en los textos clásicos de Eurípides o Séneca. López señala que la relación entre los protagonistas permite abordar dinámicas de violencia vicaria y el impacto del machismo sistémico. Asimismo, el autor destaca que la obra pone el foco en la violencia social y xenófoba que sufren las personas migrantes, dado que tanto Jasón como Medea experimentan la hostilidad de ser extranjeros en una tierra que no los acoge y que los presiona a tomar decisiones extremas.
Una Medea alejada del monstruo y comprendida desde el contexto histórico
El montaje teatral huye de visiones maniqueas y busca comprender las motivaciones de Medea en lugar de limitarse a juzgar sus actos bajo el estereotipo de la locura o el despecho. Para sustentar esta perspectiva, el dramaturgo se apoya en monólogos de la tradición grecolatina que ya denunciaban el sometimiento y la vulnerabilidad de las mujeres en la antigüedad. López defiende la necesidad de rescatar el papel histórico y activo de Medea, una figura que resultó indispensable para que Jasón lograra su hazaña militar pero cuya aportación fue sistemáticamente invisibilizada y anulada por el poder masculino.
El texto analiza el trágico desenlace de los hijos de la pareja bajo una perspectiva de investigación histórica. El escritor recuerda que, en el contexto de la época, los descendientes de una esposa repudiada que quedaban bajo la tutela de una nueva dinastía corrían un serio peligro de muerte para no interferir en los derechos de herencia de los nuevos herederos. De este modo, la obra presenta a una Medea que prefiere controlar el destino de sus hijos antes de que queden expuestos a la crueldad ajena, un planteamiento que, según el autor, ayuda a entender la trágica dimensión de la violencia de género a lo largo de la historia.
Exigencia física y el prestigio de recalar en la Irun romana
La representación destaca por una puesta en escena dinámica y un elevado desgaste para el elenco de la compañía Teatro del Noctámbulo. El protagonista, José Vicente Moirón, describe la interpretación de Jasón como un reto emocional y físico absoluto, donde el personaje es sometido a un juego de rol que le obliga a superar tres pruebas y a transitar de manera inmediata entre diferentes épocas de su vida. El actor resalta que la intensidad de la función, sumada a la complejidad técnica del vestuario y el uso de máscaras por parte del resto del reparto, exige una preparación física muy rigurosa para mantener el ritmo dramático.
La llegada del espectáculo a Irun es recibida por los integrantes de la producción como un reconocimiento a su trayectoria y una oportunidad idónea para conectar con un público habituado a la divulgación histórica. Moirón manifiesta que para la compañía es un auténtico privilegio formar parte de la programación de los Dies Oiassonis, especialmente en un entorno como el del País Vasco. El intérprete añade que poder mostrar este trabajo en una localidad que homenajea activamente el legado y el teatro grecolatino supone un respaldo significativo frente a la alta competencia que existe actualmente en el sector de las artes escénicas de temática clásica.
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