domingo, 31 de mayo de 2026

Ezezagunok, el sueño teatral que nació en Irun y ha terminado conquistando el Premio Max "lo primero que pensé fue: ‘¡La manzanita!’”

Noticia publicada en Diario Noticias de Gipuzkoa, el domingo día 31 de Mayo de 2026.

Luisma Moreno Director y cofundador de la Asociación Teatral Ezezagunok.

Ezezagunok, el sueño teatral que nació en Irun y ha terminado conquistando el Premio Max "lo primero que pensé fue: ‘¡La manzanita!’”

La compañía irundarra, formada por actores y actrices con discapacidad intelectual, recibe el máximo reconocimiento estatal tras casi dos décadas de trabajo y resistencia cultural

Los actores y actrices de la asociación de teatro Ezezagunak. / Arnaitz Rubio

Los actores y actrices de la asociación de teatro Ezezagunak. Arnaitz Rubio

En 2007, cuando la inclusión apenas tenía espacio en los escenarios, tres personas decidieron levantar en Irun una compañía de teatro formada por actores y actrices con discapacidad intelectual. Casi veinte años después, aquel proyecto nacido entre dudas y precariedad acaba de recibir el Premio Max de carácter aficionado 2026, el reconocimiento más importante del teatro estatal, que se les entregará este lunes en una gala en Mérida

Un nuevo proyecto

Detrás de aquella idea estaban Ana Pérez, fallecida en 2024, Miren Etxeberria y Luisma Moreno, directores y fundadores de la Asociación Teatral Ezezagunok. “Unimos de donde veníamos todos para intentar montar una compañía de teatro de personas con discapacidad intelectual, que era algo que entonces, y hoy en día de cierta manera también, no existía”, recuerda Moreno. Los tres procedían de ámbitos distintos pero complementarios. Ana Pérez era actriz y directora, mientras que Miren Etxeberria y Luisma Moreno trabajaban en el ámbito de los servicios sociales y la inclusión de personas con discapacidad intelectual. Además, compartían una intensa actividad cultural en Irún, donde se conocieron años antes.

El inicio estuvo lejos de ser sencillo. Contactaron con doce familias para presentarles el proyecto y la respuesta inicial fue de incredulidad. “Nos dijeron que estábamos locos, qué esperábamos, que dónde íbamos a ir con sus hijos”, explica Moreno. Aun así, lograron poner en marcha una prueba piloto con el apoyo del Ayuntamiento de Irun. Sin un local estable, comenzaron a ensayar en una sala cedida por el consistorio entre octubre y diciembre de 2007. En apenas tres meses escribieron y prepararon una pequeña obra titulada El secreto de las cosas, que se representó una única vez en el Ateneo Kabigorri de Irun.

Marcando el futuro

Aquella primera función duraba apenas doce minutos y estuvo llena de improvisaciones y recursos para sacar adelante el espectáculo. “El actor o la actriz que hacía texto lo hacía igual con un libro, con un papel pegado con celo, o con el guion en la mesa”, rememora Moreno. Sin embargo, aquella experiencia terminó marcando el futuro del grupo. “Fue súper intenso, súper complicado, pero súper chulo. Nos encantó el proceso”.

Tras aquella representación, el grupo decidió continuar y en 2008 se constituyó oficialmente como asociación sociocultural sin ánimo de lucro. Desde entonces, la compañía no ha dejado de crecer. De los doce actores y actrices iniciales todavía permanecen siete. En estos años han pasado cerca de cuarenta personas por la compañía y actualmente el grupo está formado por 21 integrantes.

Una oportunidad para todos

Uno de los principios que ha definido a Ezezagunok desde sus inicios ha sido su rechazo a cualquier tipo de selección basada en capacidades. “Nosotros no hemos hecho nunca un proceso de casting, porque va en contra de nuestra filosofía”, afirma Moreno. “El que mejor habla, el que mejor se mueve o el que mejor se expresa no puede tener más oportunidades que quien tiene más dificultades”. En lugar de pruebas o filtros, el grupo solo plantea dos preguntas a quienes desean entrar: “¿Te gustaría hacer teatro?” y “¿Estás dispuesto a trabajar y ensayar también en casa?”. Si la respuesta es afirmativa y hay plazas disponibles, la persona entra en la compañía.

Con el paso de los años, Ezezagunok fue alejándose del formato de actividad puntual para convertirse en una verdadera compañía teatral. Los montajes comenzaron a exigir procesos de creación más largos y complejos, con obras que podían desarrollarse durante dos o tres años antes de finalizar su gira.

Los Goya del teatro

El reconocimiento estatal llegó de forma especialmente intensa en los últimos dos años. Además del Premio Max, la compañía acumula trece premios estatales recientes. Para Moreno, el valor del Max es doble: “Se nos premia como grupo aficionado, con un componente social elevadísimo lógicamente, pero no solo por la parte social, sino también por la parte aficionada”.

La noticia del galardón fue recibida con incredulidad y emoción. “Fue una locura. El Premio Max es el más importante de todo el Estado. Cuando me llamaron y me dijeron que habíamos sido elegidos, lo primero que pensé fue: ‘¡La manzanita!’”. Sin embargo, la alegría también estuvo marcada por la ausencia de Ana Pérez, fallecida en junio de 2024. “Dentro de la alegría más absoluta también hay una gran parte de emoción y un poquito de sabor agridulce porque Ana no está con nosotros”, admite Moreno.

Precisamente 2024 marcó un punto de inflexión para la compañía. Poco después de la muerte de Ana, el grupo decidió seguir adelante y participar en el Festival Internacional de Teatro Amateur de Girona. “Podíamos haber dicho hasta aquí, pero las familias y los actores y actrices dijeron: seguimos adelante”. Aquella actuación abrió numerosas puertas. Desde entonces, la compañía ha actuado en diferentes festivales y certámenes de todo el país, pasando por lugares como Almagro, Getafe, Murcia o Navarra.

Aún así, Moreno reconoce que todavía sienten que queda mucho camino por recorrer, especialmente en Euskadi. “No hemos actuado nunca en Bizkaia con este montaje tan premiado”, lamenta. “Nos gustaría actuar en Bilbao, en Donostia o en Vitoria-Gasteiz”.

Los desconocidos

El nombre de la compañía también encierra una declaración de intenciones. Ezezagunok significa "los desconocidos'"y, según explica Moreno, hace referencia a cómo históricamente las personas con diversidad cognitiva han sido etiquetadas y apartadas. “Realmente son personas que no son conocidas cuando han tenido que ponerse tantas etiquetas”.

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Lejos de buscar únicamente el reconocimiento social, la compañía reivindica ante todo su identidad artística. “Nosotros queremos hacer teatro, divertirnos con el teatro y proponer cosas al espectador”, resume Moreno. “Queremos estar donde están el resto de compañías de teatro”.

Casi 20 años después de aquella pequeña obra de doce minutos representada en Irun, Ezezagunok se ha convertido en un referente del teatro inclusivo estatal sin renunciar nunca a su esencia: demostrar que el escenario también pertenece a quienes durante demasiado tiempo permanecieron fuera del foco.

Ixkin Berdea, el arte de llevar la naturaleza a cualquier rincón

Noticia publicada en Diario Noticias de Gipuzkoa, el sábado día 30 de Mayo de 2026.

Nora Loidi Creadora de Ixkin Berdea

Ixkin Berdea, el arte de llevar la naturaleza a cualquier rincón

La irundarra Nora Loidi explica su proyecto, en el que crea jardines verticales sostenibles en cualquier hogar y espacio

Nora Loidi, creadora de Ixkin Berdea / Unai Macias

Nora Loidi, creadora de Ixkin Berdea Unai Macias

Si alguien se ha preguntado alguna vez cómo llevar la naturaleza a cualquier espacio, la respuesta la tiene la irundarra Nora Loidi. En 2019 le llegó una propuesta para hacer un jardín natural en el interior de un estudio de pilates en Vigo. Esta idea la animó a crear Ixkin Berdea, un proyecto que nace con la intención de diseñar zonas verdes, ya sea en varios metros cuadrados o en los rincones más diminutos. Su objetivo es claro: que la gente ame y respete el medio ambiente desde un prisma ecológico y sostenible, sin importar dónde. En definitiva, trasladar su amor por el mundo vegetal a cualquier lado.

Se dedica a crear jardines verticales en espacios interiores. Le tengo que pedir que me lo explique en detalle.

Me dedico a hacer jardines verticales preservados. Trabajo tanto en musgos como en líquenes y flores preservadas. Lo que se hace es quitarle la savia de la planta y se le mete una glucosa para mantenerla viva. Entonces me dedico a hacer esos jardines, y también adornos o cuadros más pequeños.

¿Cómo surge esta idea?

Hace ya bastantes años estudié medio ambiente, paisajismo y medio rural. Entonces, me ofrecieron un proyecto para ver si quería hacer un jardín vertical en un estudio de pilates en Vigo, de diez metros cuadrados. Nunca lo había hecho, y me lancé a la aventura. Le pedí ayuda a mi prima, para que me ayudara a hacer el jardín porque yo sola no podía hacerlo, y menos siendo la primera vez. Además me tenía que ir hasta Galicia, tenía el tiempo justo para hacerlo. Así empecé, y después comencé a hacer proyectos más pequeños, y más cerca de casa y tal. Hace un par de años tuve unos proyectos bastante grandes a nivel de Euskadi, por ejemplo en Donostia – San Sebastián, Irun y Zumaia. Después hice un pequeño parón, y me dediqué a hacer talleres para niños y adultos, y eso no lo he abandonado. Y a nivel Euskal Herria ahora estoy en otro proyecto, de nuevo, de jardines verticales.

El nombre de Ixkin Berdea no puede estar mejor traído.

¡La esquina verde! Me representa bastante, aunque al principio tuve dudas. Quería un nombre en inglés, pero una amiga me dijo que siendo de aquí podía ser mejor idea que fuera en euskera. Y me gustó la idea.

Si no me equivoco, intenta combinar arte, sostenibilidad y conexión con el entorno.

Efectivamente. El material que utilizo lo compro en viveros sostenibles. No uso nada de plástico, no me gusta nada, y el musgo sé que está protegido y que no se debe de arrancar del medio natural. Por eso donde yo compro está alineado con la economía circular y la la sostenibilidad, que es lo que me define. Repito lo que te he comentado, no me vas a ver nunca hacer jardines de plástico, a no ser que cambien mucho las cosas. Siempre he hecho hasta ahora jardines preservados. Intento cuidar el medio natural. Adoro las plantas, pero no soy de esas personas que van al monte y roban todas las plantas que les gustan.

Me da la sensación de que mantener y cuidar estos jardines tiene que ser difícil.

¡Para nada, es súper fácil! Al estar preservados no hay que regarlos y se mantienen vivos por sí solos. No necesitan nada, simplemente que no les dé el sol de manera directa, porque al usar líquenes naturales se comería el color. Lo único que hace eso es comer el color. Uso colores diferentes, de tintes naturales, y si le da mucho la luz al final se le irían los tonos. Pero no necesitan riego y viven muchos años. En esa parte también son sostenibles, no hay que gastar agua.

Habrá gente que piense que piense que para esto pueden estar las plantas de plástico, pero usted propone algo mucho más natural.

Efectivamente. Y si tocas el musgo o los líquenes que utilizo el tacto es mucho más natural. De hecho, huele a naturaleza. El plástico y yo no nos llevamos del todo bien.

Seguramente porque va en contra de esa sostenibilidad que mencionaba antes.

Al final es uno de los problemas que tenemos. El plástico es un gran problema a la hora de reciclarlo. Prefiero quedarme con lo natural.

Este trabajo que realiza es una forma de de acercar la naturaleza al día a día.

Yo lo veo de esa manera. Miras ese rincón y ves un trocito de naturaleza en tu propia casa, una forma de ver zonas verdes cada día.

¿De dónde le viene ese amor por la naturaleza?

Me gusta desde pequeña, siempre me ha gustado la naturaleza y las flores. Cuando estudié medio ambiente tenía muy claro que quería estudiar algo sobre sobre las plantas, y estudié paisajismo y medio rural. Quizá podar árboles no va conmigo, pero sí el diseño de jardines y la botánica. De hecho, estuve en Catalunya trabajando hace años en un vivero de plantas sostenibles. Ahí aprendí mucho de esquejes y semillas, y siempre he ido evolucionando. Si vieras mi casa y mi salón… ¡parece un jardín botánico! En mi casa no tengo televisión, su sitio lo han ocupado dos macetas. Seguramente eso sea lo que me defina, mis amigas ya no se sorprenden con ello.

Vistas las temperaturas de esta semana, se ha visto la necesidad de espacios verdes. Usted también lo habrá notado.

Sí que se echan de menos más espacios verdes, o con más vegetación. Uno o dos árboles en un parque están muy bien, pero estaría bien que hubiera más frondosidad. La persona que se encuentra debajo de de toda esa capa de árboles nota esa frescura, y en Irun no hay muchos lugares así. Tenemos Mendibil, por ejemplo, pero echo de menos parques más frondosos, con más vegetación para poder regular esas temperaturas y protegernos de tanto calor.

Entiendo que en los talleres que hace no solo intenta crear naturaleza en casa, si no concienciar para preservarla al aire libre.

Claro. Intento generar esa conciencia ecológica en mi trabajo, que no vayamos al monte echando nuestros residuos y que estemos arrancando todo lo que nos guste. Tenemos que cuidar el planeta, si no lo vamos a destrozar.

¿Cree que falta conciencia en la sociedad con respecto a proteger la naturaleza?

Falta en muchas cosas, se puede ver también en el reciclaje, pero sobre todo en la naturaleza. Me da mucha pena ir al monte y encontrarte una botella de agua, u otro tipo de basura. Falta mucha concienciación en sostenibilidad y medio ambiente, y tenemos que cuidar todos el planeta, no unos pocos. Concienciar sobre el medio ambiente es enseñar a mirar la naturaleza de otra manera, con más respeto, sensibilidad y responsabilidad.

Si tuviera que quedarse solo con uno de los proyectos que ha hecho, ¿cuál sería?

Me gustó mucho uno que hice en Viella, en el Valle de Aran, que además está muy integrado en la naturaleza. Se lo hice a unos amigos muy cercanos, y lo disfruté mucho. Solo tiene líquenes en diferentes colores, naranjas y amarillos y verdes. Me gustó mucho ese proyecto. Siempre que voy a esa zona suelo ir a ver ese jardín. Es en una casa particular, pero me invitan a verlo.

Su proyecto es puro emprendimiento. ¿Cómo de difícil ha sido esa tarea?

No te voy a mentir, he pensado alguna que otra vez en tirar la toalla. Pero bueno, siempre he decidido esperar un año más y ver qué pasaba. Pagaba por una página web y que se viera bien a qué me dedicaba, pero no me salían muchas propuestas. No obstante, siempre he intentado pelear, y es verdad que en los últimos años me han salido muchísimos talleres de diferentes ámbitos, para hacer cuadros, marcos u otros elementos decorativos. Es cierto que cuando empecé y no tenía nada pensé que dónde me estaba metiendo. Es verdad que tengo mi trabajo y esto es un hobby, pero siempre quiero aprender y crear nuevos conceptos. Se basa mucho en la creatividad, en pensar qué voy a hacer. Pero no hablo solo de los jardines, también de los talleres. Al principio fue complicado, hice una beca en Irun, con las becas de emprendimiento de Bidasoa Activa, y al final te ayuda a tener conocimientos y mirar cómo funciona una empresa por dentro. Y poco a poco vas encontrando nuevos caminos. Y aquí sigo. De momento Ixkin Berdea va a seguir.

Pues no es una mala noticia. La semana que viene va a estar en Bioterra. Precisamente es una feria que propone un modelo de vida más ecológico y consciente.

Eso es. Estaremos celebrando el día del medio ambiente del 5 de junio, aunque yo estaré el día 6. Alargaremos la celebración.

No creo que dé tiempo a hacer un jardín en una sola tarde.

¡Lo haremos de forma reducida! Haré algún taller, y cada uno se va a poder llevar una pequeña porción de jardín vertical en un marco de fotos y que puedas tener esa pequeña zona verde en casa.

También va a realizar otros talleres en Hondarribia, en colaboración con el ayuntamiento. ¿En qué van a consistir?

Habrá dos talleres, uno para niños de entre siete y once años, que podrán hacer la inicial de su nombre con líquenes, musgos y flores preservadas. Y también realizaré uno para adultos, en ese se podrá hacer un marco de fotos, rellenándolo también con musgos, líquenes y flores preservadas. No va a ser un jardín vertical ni de diez metros cuadrados ni de uno, pero la gente se podrá llevar un recuerdo pequeñito a casa. ¡Nunca sobra la naturaleza, aunque sea en rincones pequeños!