domingo, 29 de marzo de 2020

La cara más solidaria de la crisis sanitaria

Noticia publicada en Diario Vasco,el domingo día 29 de Marzo de 2020.

La cara más solidaria de la crisis sanitaria

Voluntariado. Cruz Roja Irun y Protección Civil asumen tareas de cuidado de personas vulnerables y destacan la responsabilidad de la mayoría de los ciudadanos

Los voluntarios de Protección Civil montaron su carpa en el aparcamiento del Hospital Bidasoa. /
Los voluntarios de Protección Civil montaron su carpa en el aparcamiento del Hospital Bidasoa.
JOANA OCHOTECO
Las semanas que vivimos son excepcionales. Una situación nueva y desconocida que también pasará. Pero la travesía por esta realidad no es fácil. El confinamiento, el extra de estrés que viven muchos trabajadores o la incertidumbre provocan que nuestros focos pongan la luz sobre ese vecino que pensamos que saca al perro más de lo necesario, esa persona que creemos que ha bajado a la tienda a por dos tonterías innecesarias, ese ciudadano sobre el que especulamos si estará yendo a trabajar o paseando. Sea como sea, esos comportamientos son la excepción. Tan excepcionales como la situación que vivimos. Lo general es otra cosa: «la solidaridad, la responsabilidad. En el 98% de los casos». Lo atestiguan quienes lo ven todos los días, como Txema Pérez, presidente de la asamblea local de Cruz Roja Irun.
«Esto es como, por ejemplo, cuando hablamos de la juventud, de que si beben, que si se drogan... Tú vas un sábado y, ¿sabes cuántos chavales hay en los polideportivos? Pero te llama la atención el que se sale de la conducta habitual. Con esto, lo mismo: ¿la gente? La gente en general es más sensata de lo que nos quieren hacer ver. Eso es lo que estamos viviendo ahora».
Quienes ejercen el voluntariado, que ya eran excepcionales antes y ahora lo son todavía más, están viviendo estas semanas «cosas muy emocionantes», cuenta Txema Pérez. También, no tendría sentido negarlo, «cosas muy tristes». Para estos últimos casos, «ahí estamos para ayudarles en lo que sea». Sesenta voluntarios de la entidad trabajan estos días, por turnos, para realizar una serie de tareas durante el estado de emergencia. En primer lugar, se encargan del reparto habitual del Banco de Alimentos. Normalmente es la ONG Nagusilan la responsable de este cometido pero, al ser sus integrantes personas mayores, Cruz Roja Irun ha asumido temporalmente el reparto. Su trabajo está permitiendo que los productos del Banco de Alimentos lleguen a las 610 familias de Irun que los necesitan. Voluntarios de la entidad se encargan de ello desde el centro de distribución y, en el caso de quienes no pueden trasladarse al mismo, realizan entregas en los domicilios. Les solicitaron a Alcampo Irun bolsas para hacer el reparto de alimentos, «y les faltaron dos segundos para decirnos que fuéramos a por todas las que necesitásemos».

El ajuar para hacer mascarillas

La segunda tarea de Cruz Roja Irun durante esta crisis sanitaria es comprar y llevar a quienes no pueden salir de sus casas las medicinas que precisen. «La tercera», enumera Txema Pérez, es ayudar a quienes han sido diagnosticados de Covid-19 en Irun «y están confinados», haciéndoles la compra, bajándoles la basura... El presidente de Cruz Roja Irun asegura que «nos ha sorprendido que lo llevan muy bien. Su estado de ánimo es muy positivo».
«Nos ha sorprendido que los diagnosticados de Covid-19 a los que ayudamos lo llevan bien, su estado de ánimo es positivo»TXEMA PÉREZ, CRUZ ROJA IRUN
«Los comportamientos incívicos son minoría. Creo que, si la gente se lo toma en serio, se le puede ganar la batalla al bicho»EMILIO SAN JUAN, PROTECCIÓN CIVIL
Otro de los cometidos que ha asumido Cruz Roja Irun es una muestra la solidaridad de la gente en estas semanas difíciles: «estamos coordinando la red ciudadana que se ha formado en Irun para hacer mascarillas». Hay cerca de una treintena de costureras entregadas a esta tarea. Como no pueden salir de casa, los voluntarios se encargan de llevarles el material que necesiten (hilo, telas) y, «una vez las tienen hechas, las recogemos y distribuimos». También la fábrica de Calzanor está elaborando tanto mascarillas como batas.
Más destellos de solidaridad: para apoyar la elaboración de mascarillas se han donado cuatro máquinas de coser... y hasta un ajuar de boda. Este último caso es una de esas historias emocionantes que los voluntarios están viendo estas semanas: «hay una pareja que este año cumplen el 50 aniversario de casados. Esta semana nos donaron el ajuar de la boda. Nos decían 'no pensábamos que nuestras sábanas iban a poder servir para esto...'. Es emocionante», asegura Txema Pérez. Otra aportación ha sido la de «una lavandería de Hondarribia que nos cede su maquinaria para lavar las mascarillas».

Una carpa para hacer test

La agrupación de voluntarios de Protección Civil también han asumido tareas diferentes de lo habitual durante el estado de emergencia: empezaron, hace cerca de dos semanas, precintaron todas las zonas de juegos infantiles de Irun. El pasado domingo se encargaron de montar, junto al Hospital Bidasoa, una carpa en la que Osakidetza realiza test rápidos de detección del Covid-19. «Nos solicitaron nuestra carpa y allí fuimos a levantarla», explica Emilio San Juan, responsable de Protección Civil de Irun.
La unidad recibe cada día un listado de tareas que les envía el área de Bientar social del Ayuntamiento. Los voluntarios se están encargando estos días de «hacer la compra para personas mayores. Son un colectivo de alto riesgo y si no pisan la calle, mejor».
Los voluntarios de Protección Civil también han acudido a supermercados para comprobar y garantizar que «se mantienen las distancias de seguridad» entre los clientes «y que no hay problemas». Otra de las tareas que les ha sido asignada estos días es la realizar labores de desinfección en los accesos a los ambulatorios Centro y Dunboa, al Hospital Bidasoa y a las dependencias de Policía Local.
Además, han estado ayudando a los agentes municipales a controlar que la gente no salga a la calle si no es por razones de necesidad. En este sentido, Emilio San Juan lamenta que todavía queden personas que «no están concienciadas con lo que hay. Esto no es un juego de niños», subraya, porque «uno se puede contaminar y no saber a quién contagia». No obstante, él también corrobora que los comportamientos incívicos «son minoría». Protección Civil percibe con mayor intensidad «el agradecimiento de la mayoría de la gente» hacia su labor. Ellos también han escuchado aplausos desde los balcones durante estos días, en sus recorridos por la ciudad.

Visión optimista

Los dieciséis voluntarios de la unidad se coordinan para trabajar «sin coincidir tantos a la vez»: una persona permanece en la base, otra realiza labores de coordinación y dos parejas de voluntarios se trasladan allí donde sea necesario en cada uno de los dos vehículos de la agrupación. Los servicios que deben realizar se van conociendo «día a día, porque esto va cambiando continuamente». Pero Emilio San Juan también es optimista: «creo que, si la gente se lo toma en serio, se le puede ganar la batalla al bicho».
Lo corrobora Txema Pérez con un entusiasmo gratamente contagioso: «ánimo, ánimo y ánimo, porque lo vamos a conseguir». Una dosis de positivismo es más que necesaria para enfrentarse a una situación excepcional y nueva para todos: «muy pocas personas, que ya son muy mayores, habían vivido algo similar. Esto no es una guerra, pero sí tiene algunos componentes: por ejemplo, la privación de libertad». Txema Pérez recuerda también «el aislamiento» de quienes están pasando el confinamiento en soledad «o de las mujeres maltratadas que están con sus maltratadores».
Pero pasará. Y entre las consecuencias y las pérdidas que nos deje una situación tan dura, puede que también hallemos algunas cosas positivas. Txema Pérez dice que «aunque no nos podemos tocar, la forma en la que nos miramos ya es diferente». Miradas con menos seguridad pero más certezas sobre las cosas que realmente importan. Cuenta el responsable de Cruz Roja que, cuando acuden a algún domicilio a prestar su ayuda, «es tan bonito cuando nos despedimos y nos decimos mutuamente 'cuídate'». Cuidar los unos de los otros, aportar a la sociedad por el simple e imprescindible deber cívico de hacerlo: puede que esta crisis contribuya a extender esos valores inherentes al voluntariado.

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