Daniel Serrano: “Altercados de noche tenemos prácticamente todos los fines de semana”
La brutal paliza sufrida por un conductor de Taxi Bidasoa, con fractura de mandíbula y lesiones oculares, ha llevado al colectivo a denunciar el aumento de la violencia nocturna y a plantear movilizaciones si no hay una respuesta contundente

El sector del taxi en la comarca del Bidasoa atraviesa uno de sus momentos de mayor preocupación en los últimos años. La reciente agresión sufrida por un taxista en Irun ha encendido todas las alarmas entre los profesionales del gremio, que denuncian un aumento de la inseguridad y una creciente sensación de indefensión durante el trabajo nocturno.
El caso más reciente ocurrió el pasado 4 de abril en la calle Pikoketa. Félix, un taxista de Taxi Bidasoa, fue víctima de una agresión que le provocó fractura de mandíbula, lesiones oculares y la necesidad de pasar por quirófano. Según explicó Daniel Serrano Muriel, taxista y miembro directivo de Taxi Bidasoa, los hechos ocurrieron cuando dos jóvenes lanzaron un vaso al vehículo mientras el conductor circulaba con la ventanilla bajada. Al detenerse para recriminarles la acción, fue golpeado brutalmente.
“Altercados de noche tenemos todos los fines de semana. Esta vez las consecuencias han sido graves y es algo que no se puede permitir”, ha asegurado Serrano durante la entrevista en Hoy por Hoy Irun. El representante del colectivo denunció además que muchos compañeros ya rechazan trabajar en determinadas franjas horarias por miedo a sufrir agresiones.
Taxi Bidasoa, asociación que agrupa a 59 profesionales de Irun y Hondarribia, sostiene que la situación de inseguridad no afecta únicamente al sector, sino al conjunto de la ciudadanía. “La inseguridad en Irun se ha degradado muchísimo. Hay gente que a las diez de la noche ya no quiere salir a la calle”, ha afirmado Serrano.
Los taxistas aseguran que las situaciones conflictivas forman parte habitual del trabajo nocturno: clientes ebrios, insultos, amenazas, impagos o comportamientos violentos. Sin embargo, consideran que la situación ha alcanzado un límite preocupante. “El taxista está muy indefenso. Metes en tu coche a personas que no conoces y todo se puede complicar muy rápido”, explicó.
Ante este escenario, el colectivo estudia nuevas medidas de protección, como la instalación de cámaras con grabación de vídeo y audio en el interior de los vehículos. También recuerdan que los taxis ya cuentan con un botón de emergencia conectado con la central, aunque consideran insuficientes las herramientas actuales para garantizar su seguridad.Además de la preocupación por la violencia, el sector afronta otros desafíos estructurales: la competencia de las VTC, el aumento de costes, la transformación tecnológica y la falta de relevo generacional. Aun así, reivindican el papel esencial del taxi en la comarca, especialmente para personas mayores, traslados hospitalarios, aeropuertos y servicios nocturnos donde no llegan otros medios de transporte.
“Somos un servicio fundamental y queremos poder trabajar con tranquilidad”, ha señalado, quien advirtió de que el colectivo podría convocar paros o movilizaciones si no se producen actuaciones contundentes tras la agresión sufrida por su compañero.
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