El Alarde público celebra y reivindica su trigésimo aniversario
2.400 soldados han participado en esta edición, la primera con Patxi Pérez como general

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Irun, 6.00 horas. Los primeros acordes de la Diana de Villarrobledo empiezan a sonar a los pies de la parroquia del Juncal, con solemnidad y a sabiendas de que comienza el gran día de cualquier irundarra. Los pelos se erizan, es un momento mágico. Es solo el comienzo del día para los y las soldados del Alarde público, antes de formar filas para recoger a las respectivas cantineras de cada compañía.
Hechos los respectivos recorridos, y recogidas todas las cantineras, las compañías del Alarde público han ido llegando a la plaza Urdanibia, recargando las pilas en los distintos bares de la zona, y esperando la siempre emotiva arrancada. A las 10.20 horas, ha sonado el cornetín que ha dado inicio a la trigésima edición del Alarde público, con un objetivo claro desde su primera edición: que haya un solo Alarde en la ciudad, en el que hombres y mujeres desfilen en las mismas filas.
Tras el toque de cornetín, las 13 compañías han subido la calle San Marcial para entrar en la plaza San Juan. Bajo la atenta mirada de la nueva comandante, Naiara Díez que ha logrado controlar de forma impecable a un caballo inquieto, la plaza San Juan se ha empezado a llenar. En el balcón del Ayuntamiento de Irun, todos los grupos políticos del Consistorio han estado presentes, además de otros representantes políticos como la diputada general Eider Mendoza, la directora de Emakunde Miren Elgarresta y la adjunta a la Defensoría del pueblo vasco, Estefanía Ocáriz.
El nuevo general, Patxi Pérez ha entrado al galope en la plaza entre aplausos, de los soldados, cantineras, y representantes políticos. Inmediatamente, ha dado la mano a su comandante mostrando gran complicidad entre ambos, y los gritos de “emakumeak alardean” han retumbado en la plaza San Juan. Pérez ha llamado a los capitanes y capitanas, instándoles a “hacer un grandísimo Alarde” porque “todos lo merecen”, y pidiéndoles disfrutar del día. De vuelta, una capitana ha solicitado lo mismo al Estado Mayor.
Emoción
Uno de los momentos más emotivos ha sido la entrega de la bandera del pueblo a Iker Montero, en su último año como banderín de la compañía Bidasoa. Las lágrimas brotaban antes de entrar en los arkupes del Ayuntamiento de Irun, donde la portavoz de Podemos en Irun le ha entregado uno de los bienes más preciados de la ciudad. Fruto de esa emoción, la ha ondeado a los cuatro vientos entre gritos de “gora Irun! Gora San Marcial!”, para después ofrecer besar la bandera a la cantinera de su compañía, Nere Estonba.
Desde la plaza San Juan, han completado el recorrido que les ha llevado hasta el Juncal, para después recorrer un tramo de la calle Mayor y llegar a la plaza Urdanibia. El grueso del público se ha congregado en la calle San Marcial, pero se hace patente que, aunque en Irun sigue siendo el Alarde con menos seguimiento, cada vez congrega a más personas. El crecimiento en las filas es algo muy hablado en la localidad, pero también las aceras están cada vez más pobladas al paso del Alarde público. Los 2.400 participantes en esta edición matinal del Alarde lo saben, lo celebran y lo reivindican.
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