'Soy uno de los combatientes de Euzkadi' saca del olvido a 180 internacionalistas en la guerra del 36: "Fueron los primeros en combatir al fascismo en todo el estado"
La investigación pionera de Aitzol Arroyo y Aitor Azurki saca a la luz la historia de los voluntarios extranjeros que combatieron en el frente guipuzcoano antes de la creación de las Brigadas Internacionales, con un protagonismo clave en Irun y la comarca del Bidasoa.

El mapa de la memoria histórica en Gipuzkoa suma una nueva perspectiva tras años de investigación en archivos nacionales e internacionales. Los investigadores Aitzol Arroyo y Aitor Azurki han sacado a la luz la historia de los primeros voluntarios extranjeros que cruzaron la frontera para defender la legalidad republicana tras el golpe de estado de julio de 1936. Fruto de este trabajo surge el ensayo histórico 'Soy uno de los combatientes de Euzkadi', una publicación impulsada con el apoyo de la Diputación Foral de Gipuzkoa que documenta la presencia de 180 luchadores internacionalistas en el territorio.

Miembros de la USAF en el muelle de Donostia
La chispa del proyecto arrancó en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca en el año 2018, cuando la aparición recurrente de nombres extranjeros en documentación militar vasca llamó la atención de los autores. A pesar del parón que supuso la pandemia, la localización en 2023 de la biografía de Estoucha, la única mujer combatiente extranjera documentada hasta la fecha en la zona, sirvió como detonante definitivo para estructurar la investigación. Según explica el periodista Aitor Azurki, esta luchadora polaca se convirtió en la "portavoz involuntaria" de un colectivo que había permanecido prácticamente inédito para la historiografía contemporánea.

Manechem, "El capitán francés", uno de los organizadores de la resistencia
El frente de Irun como primera línea de resistencia internacional
La comarca del Bidasoa y especialmente el municipio de Irun jugaron un papel determinante en el despliegue de estos combatientes durante los primeros meses de la contienda. El estudio revela que 155 de los 180 voluntariados documentados participaron de forma directa en las operaciones militares del frente irunés, lo que supuso alrededor del 5% del total de las fuerzas republicanas en la zona. Arroyo destaca que, lejos de ser un mero contingente testimonial, su aportación resultó altamente significativa debido a su previa formación militar o experiencia en la Primera Guerra Mundial.

Miembros de la USAF, con Verneirt Aime al mando, en un momento descansando del frente irunés
Estas fuerzas internacionales participaron en la reorganización técnica de las líneas defensivas, el replanteamiento de los campos de tiro y la contraofensiva de San Marcial. La llegada de los voluntarios se canalizó principalmente desde París hacia Hendaia, mediante la red ferroviaria, para cruzar por el paso fronterizo del puente Avenida, enclave que funcionó tanto de vía de entrada como de punto de repliegue en los momentos finales del frente. La investigación recoge testimonios desgarradores como el del austríaco Hans Hütmacher, quien relató las intensas jornadas de combate vividas en la muga.
Rigor académico y una ambiciosa proyección divulgativa
El trabajo documental ha requerido la consulta de innumerables de expedientes repartidos en archivos de Francia, Alemania, Bélgica, Holanda e Italia, además del archivo estatal ruso, el RGASPI, donde reposaban los fondos diplomáticos de las Brigadas Internacionales. El historiador Aitzol Arroyo subraya que el criterio de inclusión ha sido de un absoluto rigor académico, limitando la nómina a aquellos combatientes plenamente contrastados mediante fuentes escritas y descartando casos anteriores al alzamiento o sin confirmación documental directa en suelo guipuzcoano.
La iniciativa no se agota con la publicación de este libro, sino que se enmarca dentro de un proyecto divulgativo de mayor alcance. La editorial irunesa Alberdania publica este lunes en castellano de las memorias de Estoucha, al tiempo que los autores trabajan en la traducción al euskera del volumen principal y en el desarrollo de una producción documental prevista para 2028. El calendario de presentaciones públicas continuará durante las próximas semanas con citas confirmadas en Errenteria, Hondarribia y en el espacio Palmera Montero de Irun.
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