viernes, 27 de marzo de 2020

«Ésta es una carrera de fondo. Hay que resistir»

Noticia publicada en Diario Vasco, el viernes día 27 de Marzo de 2020.

«Ésta es una carrera de fondo. Hay que resistir»

Salir en cuarentena. Miles de iruneses dejan su casa a diario para acudir a sus puestos de trabajo y muchos de ellos pasan la jornada laboral en contacto (distante) con el público. Juan Miguel Lasa, María Echeveste y Manolo Hernández nos cuentan cómo lo llevan

«Ésta es una carrera de fondo. Hay que resistir»
MARÍA JOSE ATIENZA
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Quienes contamos con la posibilidad de realizar nuestro trabajo de forma telemática nos podemos sentir afortunados. Miles de ciudadanos salen de casa cada día hacia sus lugares de trabajo y muchos de ellos, adoptando las medidas de protección correspondientes, pasan horas en contacto con el público.
Especialmente expuestos, desde que comenzó la crisis del Covid-19, están los farmacéuticos. Las oficinas de farmacia suponen, en muchos casos, el primer contacto del paciente con el sistema sanitario. Por eso, sus titulares asumen el rol del cribado de posibles patologías y especialmente estos días, tratan incluso de aliviar algunas dolencias psíquicas que brotan en momentos de incertidumbre e inquietud generalizadas.
Al frente de una de las farmacias irunesas, en el número 2 de la calle Uranzu, se encuentra María Echeveste. «La carga emocional a lo largo del día acaba siendo alta», confiesa María. «Hay una inquietud general, que es la misma que los propios farmacéuticos tenemos. Entre las personas que vienen a la farmacia, hay de todo. Lo que intentamos, con quienes lo llevan peor, es que se imponga la tranquilidad y el orden. Intentamos que cada uno establezca las medidas adecuadas que le corresponden».
Hace ya un mes que en la farmacia de la calle Uranzu «veníamos tomando medidas de protección, que han ido aumentando a lo largo del tiempo, explica María Echeveste. «Empezamos con el lavado de manos y superficies; luego, manteniendo la distancia entre nosotros y con las personas que venían a la farmacia; después, estableciendo turnos de trabajo entre las dos farmacéuticas para no coincidir; a continuación, llegó la instalación de la mampara y por útimo, la mascarilla quirúrgica. Hemos ido añadiendo diferentes medidas, en función de cómo la pandemia ha ido evolucionando. Con todo este protocolo, el trabajo se ha hecho más lento, pero la preocupación por la salud de todos está ahí y era lo que había que hacer».

Llegar al pico

En el gremio de los farmacéuticos, «estamos todos un poco atónitos» añade María. «Todavía tenemos que llegar al pico. Esto es como una carrera de fondo. Acabamos de empezar a correr y tenemos que resistir».
También están molestos María Echeveste y sus colegas con el trato recibido por parte de la Administración, que consideran injusto. «La prestación farmacéutica es nuestra, la realizamos nosotros, pero formamos parte del sistema de salud y deberían tenernos más en cuenta», se queja María.
En el Kiosko 33 de la avenida República Argentina, no hay menos obsesión por la higiene desde que el coronavirus se ha hecho presente en nuestras vidas. Armado de guantes, «y todavía no de mascarilla, pero no tardaré en ponérmela», dice, Manolo Hernández se pasa la mañana «higienizando la tienda» y, por supuesto, atendiendo a sus clientes.
«Intento seguir todas las directrices, tomar todas las precauciones. Al tener dos mostradores, uno exterior y otro interior, las distancias se mantienen bien y lo que hago es limpiar, limpiar todo el tiempo. Tengo un frasco que líquido desinfectante y voy repasando las superficies y hasta las revistas y los periódicos».
Desde que el coronavirus aplazó todas las competiciones, «lo que más ha bajado en ventas es la prensa deportiva», exlica Manolo. «Lo demás, se sigue vendiendo más o menos y lo que sí está saliendo mucho son los pasatiempos. Hasta los periódicos han ampliado sus páginas de pasatiempos estos días».
De cara al público, el horario de Manolo ha cambiado. «Hemos decidido abrir sólo por las mañanas, porque es cuando viene la gente a comprar. Por la tarde, todo el mundo está recluido en casa. Yo lo estoy sintiendo mucho por la hostelería, por el comercio y por muchas empresas de los polígonos que están a medio gas. Tengo varios clientes que ya están con ERTEs. Es preocupante, pero hay que tener esperanza y pensar que de ésta acabaremos saliendo».

Envasado al vacío

También Lasa Harategia, en la plaza Urdanibia, abre estos días al público sólo por las mañanas, «de 8.30 a 13.30 y una hora por las tardes, únicamente para entregar pedidos». Juan Miguel Lasa está al frente de este negocio familiar de la plaza Urdanibia, en el que la limpieza y especialmente en estos tiempos, es tarea prioritaria. «Estamos muy pendientes de la higiene, tomamos todas las precauciones», dice el carnicero. «Los repartidores no entran a la tienda. Dejan el pedido y se van. No tenemos contacto con ellos. Nosotros estamos con guantes, con mascarillas, limpiando todo el tiempo las superficies, eldatáfono, todo. La seguridad es lo primero».
Desde que se decretó el confinamiento, Juan Miguel Lasa ha emprendido una cruzada «con algunas personas mayores que salen a diario a comprar un poco de jamón de york, un pan...Yo les digo que hagan compra para varios días, que se lo envaso al vacío y les aguanta, para que salgan lo menos posible, pero les cuesta. Les insisto mucho. Con algunos hasta me enfado, pero es por su seguridad. Les digo: tenemos que hacer bien las cosas cada día, esperar un poco, un poco más y esto pasará».

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