viernes, 20 de noviembre de 2020

La infancia en 100 años de guerras

Noticia publicada en Diario Vasco,el viernes día 20 de Noviembre de 2020.

La infancia en 100 años de guerras

Save the Children. La de la irunesa Consuelo Beltrán es una de las diez historias que la organización recoge en el libro 'I am alive'

La infancia en 100 años de guerras
Estrella Vallejo
ESTRELLA VALLEJO
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Las guerras son crueles y despiadadas, y entre la población civil que resulta gravemente herida física y psicológicamente, son los niños, esos testigos ingenuos de una realidad que les aterra pero que naturalizan, los peor parados. La imagen que sujeta entre sus manos la irunesa Consuelo Beltrán, de 92 años, no parece que fuera tomada pocas semanas después de que la Guerra Civil Española bombardeara la ciudad fronteriza, arrasando con todo a su paso.

Ella tenía entonces 8 años y recuerda que «la ciudad fue destruida». «Una gran parte de la población huyó a Francia y no regresó hasta años después». Y sus vidas, con el tiempo, «volvieron a la normalidad: la gente volvió al trabajo y los niños y niñas fuimos a la escuela».

Llegó a familiarizarse con el sonido de los ataques aéreos, que se producían siempre de día y «sin previo aviso». Al escuchaba la sirena, recuerda que se escondían debajo del puente, que estaba «fortificado con sacos de arena», y que hacía las veces de cueva protectora para unas 100 personas. No podían salir de allí hasta cerciorarse de que había pasado el peligro. Pero los niños, lo siguen siendo incluso durante la guerra, y a esta irunesa le viene a la memoria cuando «salía corriendo para asustar a mi madre. A esa edad, no te preocupas por lo que pueda pasar», dice en referencia a la incapacidad para entender el peligro a ciertas con ocho años.

Su familia encontró refugio en la granja de un amigo, a pocos kilómetros de su antigua casa. «Éramos once en la finca. Caminamos hasta allí, cargando nuestras maletas», rememora Consuelo, quien detalla que lo que no pudieron llevar lo cargaron en un carro de bueyes. «Me acuerdo de que mis padres se llevaron su mejor juego de café con un patrón azul. También teníamos un lavabo con una jarra y vasos pequeños. Nada se rompió», señala en referencia a una vajilla que aún conserva. En aquella granja permanecieron pocos días, antes de mudarse a casa de su tía, y poder regresar a su hogar dos semanas después. Por suerte, su casa apenas había sufrido daños.

Los niños de la guerra

La historia de Consuelo Beltrán es una de las diez vivencias que se cuentan en 'I am Alive. Sobre los niños de la guerra', que hoy publica Save the Children, coincidiendo con el centenario de la apertura de la primera oficina internacional que puso la ONG en marcha en Ginebra, y un año después del centenario de la organización mundial de derechos de la infancia.

El libro de fotos, que estará disponible en tiendas a partir de diciembre, es fruto de un viaje de investigación alrededor del mundo, en el que cual se conoce a diez personas que, durante su infancia, sobrevivieron a las peores guerras de los últimos 100 años. «Son diez destinos diferentes, desde las hambrunas de la Primera Guerra Mundial hasta la vida en un campo de refugiados en el Líbano actual», cuentan desde Save the Children. «Sus historias nos hablan de heridas, pérdidas, desplazamientos. Son profundamente conmovedoras, y en sus rostros vemos desesperación y esperanza, dolor y orgullo, fragilidad y una tremenda resistencia», añaden.

En 2018, Martina Dase, Directora de Comunicación de Save the Children Alemania, viajó al Líbano con Dominic Nahr. En un campo de refugiados, conocieron a Amal –nombre ficticio–, una niña siria, traumatizada por la guerra, que no articulaba palabra, pero que frente a la cámara del fotógrafo, señalan, era todo expresividad. «Así surgió este proyecto, con el objetivo de dar fuerzas para seguir como lo hace una superviviente de 15 días, nacida en un campo de refugiados de Bangladesh. A pesar de su futuro incierto, la niña es un símbolo de esperanza».

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