domingo, 23 de agosto de 2020

Ylenia Benito: «Solo por conocer a toda esta gente ha merecido la pena»

Noticia publicada en Diario Vasco,el domingo día 23 de Agosto de 2020.

Ylenia Benito: «Solo por conocer a toda esta gente ha merecido la pena»

Ylenia Benito anunció el cierre de Brontë a principio de mes dando las gracias a los que han hecho posible que el sueño durara tres años. / F. PORTU
Ylenia Benito anunció el cierre de Brontë a principio de mes dando las gracias a los que han hecho posible que el sueño durara tres años. / F. PORTU

Brontë Liburu-denda cierra este viernes después de tres años en los que, más que tienda, ha sido hogar de libros y lectores

IÑIGO MORONDOIRUN.
Lo online arrasando con el comercio urbano, los supermercados vendiendo best-sellers y las librerías, en peligro de extinción. Pero Ylenia Benito apostó hace tres años por cumplir su sueño y montar una tienda de libros a la vieja usanza, un espacio de libertad y de encuentro. Quería abrir una librería independiente en su concepción y en su oferta; un negocio en el que el cliente, además de comprar, se sintiera parte; un lugar que acogiera por igual eventos y charlas de sofá. Brontë ha sido un lujo de comercio en una ciudad del tamaño de Irun. Tres años se ha mantenido este sueño, pero este viernes, 29 de agosto, Brontë Liburu-denda cerrará su puerta y no la abrirá más.
–¿Cuáles son las razones?
–Son muchas cosas que, sumadas, restan mucho. Diría que la principal es que la industria del libro es un tiburón de dientes enormes que no permite que sobrevivan las pequeñas librerías. Y encima ha llegado esta pandemia, que impide que Brontë sea lo que quiere ser. Aquí la gente se toca, conversa, comparte el sofá, manosea los libros. Nada de eso se puede hacer ahora; ni se pueden hacer tertulias literarias, clubes de lectura o presentaciones de libros.
–¿Qué piensa cuando mira hacia atrás?
–Cuando repaso todo lo que he vivido, me pongo muy contenta. Empecé con mucha ilusión y energía y luego le fui viendo los dientes al tiburón... Pero la experiencia ha merecido la pena, he conocido a mucha gente que comparte la pasión por la lectura.
–Esa comunidad que se ha creado entorno a Brontë, que hasta tiene nombre: Brontëlagunak.
–No sé bien de dónde salió el nombre, pero sé que incluye a toda la gente que nos hemos conocido y unido en torno a la librería y la lectura. Muchísima gente que ha pasado por aquí y ha sostenido esta aventura durante tres años. Me sé el nombre de todos y todos se saben el mío. Begoña, que cada vez que venía me decía que le encantaba la música que tenía puesta. Arturo, con sus charlas infinitas sobre la vida, la actualidad, los libros. Juncal, que después de ir al Taller de Cerámica venía a rebuscar entre libros y a charlar. Fernando, que sólo me pedía libros sobre los Beatles y me ha descubierto infinidad de ellos. Tanta gente a la que he recomendado a las hermanas o Brontë o 'Yo le pinté el bigote a Stalin'. Amaia y su heptalogía de ciencia-ficción. Maritxu, muy amiga de Oskarbi, amante de la novela negra y que me ha cuidado tanto... [cita muchos más]
–Le advierto que no habrá espacio para todos los que ha citado...
–Vale, pero incluye a los niños. ¡Cómo los voy a echar de menos! Aner, Beñat, Laia, Irune, Amane (que viene de Barcelona), Lide, Jare, Ainize, Iraia... Y algunos más mayores como Manex o Naiara. No he sido capaz de decirles que voy a cerrar... He visto cómo crecían y cómo crecía su cariño por los libros, por la librería, por mí... Luego dicen que los pequeños no leen. No es verdad. Muchos niños han disfrutado de Brontë.
«Seguro que los Brontëlagunak encontrarán libreros que les quieran tanto como yo»COMUNIDAD
«Me emociono cuando recuerdo cómo se llenó Brontë hasta la puerta con una charla sobre Jane Austen»BUENOS MOMENTOS
–La de anécdotas que le habrán dejado...
–Hay una genial de un niño que se asomó al patio y vio en el tendedero de un piso de arriba un pijama de Batman. Fue donde su aita y le dijo: «He descubierto dónde vive Batman». Casi nos morimos. Desde entonces siempre que el pijama estaba tendido y venía un niño, le contaba que Batman es mi vecino. Pero no sólo los niños han dejado historias. Aquí ha pasado de todo.
–¿Por ejemplo?
–Ha entrado gente preguntando si tenía zapatos de segunda mano, cables para la Play o menú del día. Lo más fuerte es que vino un ladrón de libros profesional.
–¿Qué? ¿Y robó?
–Sí. La primera vez que vino. Era un señor muy educado. Estuvo mucho rato y me preguntó muchas cosas. Sabía de lo que hablaba. A los días vi que me faltaban muchos libros y por más que los busqué no los encontré, pero no relacioné. La segunda vez que vino el hombre, tuve la suerte de que estaba el comercial de una editorial. Me escribió en un papel 'Llámame en cuanto salga'. Le llamé y me contó quién era el hombre, lo que hacía y que tenía juicios. No le quité el ojo de encima y la siguiente vez que volvió tampoco. Y ya no hubo cuarta.
–La industria es feroz, pero el sector le deja también buenas relaciones personales, ¿no?.
–La complicidad con editoriales chiquitas como ContraEscritura, que me metía detallitos en cada envío, u Hoja de Lata, siempre interesados en lo que pasaba por Irun porque conocen a Fermín Muguruza, ha sido algo increíble. También muchos escritores han valorado el trabajo de un librero, como Edurne Portela, Lucía Baskaran, Elena Medel, María Sánchez, Eider Rodríguez... La relación con libreros de la zona ha sido súper bonita, como esa asociación de Libreras Libres con Deborahlibros, de Pamplona, y Tobacco Days, de Donosti, y, por supuesto, Tinta Cómics. En confinamiento, los peores meses de mi vida, los directos con Tinta fueron lo mejor. Lo mejor. Tinta Cómics ha sido una aliada perfecta.
–También con otros comercios locales se ha entendido bien.
–Sobre todo tengo mucho que agradecerles. A Paperino, al Manolo, a El Muro... y especialmente a mi vecino Javier, el panadero. Y a muchos otros. Mucha gente se ha portado muy bien conmigo.

Último brindis

–¿Qué ha sido lo mejor?
–Algunas ya las he mencionado, pero han pasado tantas cosas buenas que no puedo citarlas todas. Siempre recuerdo que en mi primera Feria del Libro, días antes de abrir la tienda, vendí más libros de Mertxe Tranche que 'Patrias' de Fernando Aramburu se vendieron entre todos los puestos. Es de esas cosas que no se olvidan. Aquí hemos convencido a Harkaitz Cano para que haga novela romántica en euskera y Lisa, una niña que viene de Chernobyl a pasar el verano, pactó con Ander Izaguirre que él escribiría sus memorias. Y lloro de emoción cada vez que recuerdo como la librería se llenó hasta la puerta para escuchar a Mertxe Tranche hablar de Jane Austen. Fue precioso. ¡Es que estaba lleno! Pensé «no estoy tan loca, mucha gente quiere algo como esto».
–¿Cómo han sido los días desde que anunció que cierra el día 29?
–Ya casi no hay libros en las estanterías y no los he quitado yo. Ha sido increíble. Y además de llevarse libros, los Brontëlagunak me han llenado de regalos. También me quedan aún algunas cervezas para el último brindis.
–¿Qué va a hacer ahora esa comunidad de Brontëlagunak?
–Espero que encontremos una librería en la que ser felices. Me gustaría que fuera en Tinta Cómics, o en Tobacco Days, Librería Donosti o Zubieta (de San Sebastián) o en Noski (en Errenteria)... Los Brontëlagunak encontrarán en cualquiera de ésas un librero que les quiera tanto como yo. O al que querer tanto como me han querido a mí.

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