domingo, 14 de agosto de 2022

La pequeña feria de los grandes tesoros

Noticia publicada en Diario Vasco,el domingo día 14 de Agosto de 2022.

La pequeña feria de los grandes tesoros

Coleccionismo. Una decena de puestos repartidos por la plaza del Ensache acudieron ayer a la cita irundarra con el mundo del brocante


 Los coleccionistas locales encontraron ayer material en el que perderse ./ FOTOS F. DE LA HERA

IÑIGO MORONDO

No hay muchas posibilidades de ver en vivo una caja registradora de finales del siglo XIX, de que te expliquen su mecánica y su tan bien pensado sistema que persigue que, al final del día, quien la manejaba no pudiera escaquear unas monedas al jefe. En el caso de la que ayer se exponía en uno de los puestos de la Feria de Coleccionismo de la plaza del Ensanche, se trataría de peniques «porque es inglesa», decía el responsable del puesto. En sus mesas había también proyectores caseros de súper 8 y espadas de época, francesas y españolas, «pero nada de todo eso es mi especialidad». Su apuesta es por los objetos hogareños de la España de hace dos o tres generaciones. En ese mundo lo mismo cabe un Geiperman que un envase de detergente Ajax de los que ya no se ven. Junto a ese tenía envases de loción de afetitar Floïd o de suavizante Flor, entre muchos otros, «todos de hace 40 años o más y todos con el producto original en su interior». En la misma condición, con el refresco aún dentro, había un antiquísimo botellín de Pepsi, «aunque como se puede ver, me especializo más en objetos de colección de Coca-Cola».

El expositor prefería no dar su nombre. Tampoco quería hacerlo el que, en la otra punta del mercado, mostraba en su stand dos espectaculares bicis antiguas «que no están a la venta. Son de los años 30-40, muy difíciles de conseguir. Soy coleccionista de bicicletas históricas y Josema Martínez, el organizador de esta feria de Irun y que es amigo, me propuso traer alguna, pero están más para enseñarlas, un poco como de exposición. En principio». Sí tenía a la venta otros objetos «de brocante. Traigo cosas que es habitual encontrar en mercadillo en Francia pero que quizá igual aquí todavía no son tan habituales, pero ya empieza a haber gente que coleciona este tipo de cosas». Entre muy diversos elementos decorativos lucían teléfonos negros de los años 40-50, «que son de baquelita», el primer plástico 100% sintético que permitió abaratar las costes de una gran cantidad de productos para trascender el mercado de los más pudientes y popularizar en los hogares servicos como, precisamente, el de la telefonía.

El porqué de que tanto en este puesto como en el antes mencionado prefirieran no dar sus respectivos nombres lo aporta un cliente habitual de estos mercados que repasaba con mirada crítica los objetos expuestos. «En este mundo, siempre es mejor que nadie sepa quién eres, qué tienes, qué te gusta, qué compras o qué vendes. Cuanta menos información tengan de ti, mejor. Así que no es interesante para mí darte mi nombre para que lo pongas en el periódico». Queda dicho y comprendido.

Libros, discos u objetos de cine conviven en la feria con cajas de jabón de hace 40 años, juguetes y teléfonos de baquelita

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