miércoles, 27 de enero de 2021

Irungo Harrera Sarea atendió en 2020 a más de 2.000 personas migrantes

Noticia publicada en Diario Vasco,el miércoles día 27 de Enero de 2021.

Irungo Harrera Sarea atendió en 2020 a más de 2.000 personas migrantes

La red de apoyo demanda de las instituciones mayor flexibilidad en los dispositivos de acogida y soluciones eficaces para los más vulnerables

El grupo de acogida de Irungo Harrera Sarea ofrece información a varios migrantes en su oficina al aire libre de la plaza San Juan. / F. DE LA HERA
El grupo de acogida de Irungo Harrera Sarea ofrece información a varios migrantes en su oficina al aire libre de la plaza San Juan. / F. DE LA HERA
María José Atienza
MARÍA JOSÉ ATIENZAirun.
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Cada día, un grupo de trabajo de Irungo Harrera Sarea (IHS) se instala en su oficina al aire libre de la plaza San Juan para ofrecer información útil a las personas migrantes que pasan por la ciudad. Cada noche, otro grupo de la red de apoyo espera en la estación la llegada del tren y del autobús para acompañarlos hasta el centro de acogida que gestiona Cruz Roja.

A lo largo del año 2020, Irungo Harrera Sarea ha atendido a más de 2.000 personas, según el balance que la red hizo público ayer. La llegada de migrantes a la ciudad se vio reducida sensiblemente el año pasado debido a la pandemia. Pese a todo, IHS atendió «a una media de 8 a 10 personas al día. De ellas, alrededor del 8% eran mujeres y el 6% menores», señalan.

Personas atendidas
Irungo Harrera Sarea atendió en 2020 a más de 2.000 migrantes en tránsito. De ellos, el 8% eran mujeres y el 6%, menores.
Países de origen
Las personas atendidas procedían, en su mayoría, de Guinea Conakry, Mali, Costa de Marfil y Senegal.
Grupos de trabajo. Grupo de acogida
Información útil y sobre derechos (1.500 personas atendidas); Acompañamiento nocturno al albergue (1.150); Ropero (200).

Por nacionalidades (en orden descendente), las personas atendidas provenían de Guinea Conakry, Mali, Costa de Marfil y Senegal, entre otros países.

En cuanto a la atención prestada por los grupos de trabajo en los que se estructura la red, el de acogida, que ofrece información útil y sobre los derechos de los migrantes, atendió a 1.500 personas; el 'gautxori', que presta servicio de acompañamiento al centro de acogida, asistió a 1.150 personas; y el encargado del ropero, se ocupó de 200 personas.

El perfil de los migrantes atendidas en 2020 por la red de apoyo ha sido diverso. «Se mantiene la tendencia de llegada a Irun de personas 'dublinadas' y procedentes de otros países europeos. Las 'dublinadas'», explica Jon Aranguren, «son aquellas personas a las que la ley (el Convenio de Dublín) obliga a solicitar asilo en el país por el que accedieron a la UE, generalmente España, Italia y Grecia. Si solicitan el asilo en otro país, son devueltas al país de acceso y se ven obligadas a recomenzar el proceso de migración y en general, acaban volviendo a Francia, Alemania, Bélgica...»

Jóvenes en tránsito

En 2020 llegaron también a Irun personas que «habiendo vivido de manera regular en otro país europeo, han perdido el empleo por la crisis y han caído en la irregularidad administrativa», añade Aranguren. Otro perfil «es el de los chavales que pasaron por mar o saltaron la valla y los han tenido meses e incluso un año en centros de Canarias o de Ceuta y al cumplir la mayoría les han dejado pasar a la península».

Por último, han llegado personas a las que se ha denegado el asilo. A todos estos perfiles «se les niega el acceso al centro de acogida y no les queda más que la calle, aunque en el albergue haya plazas libres, por lo que se malgastan recursos públicos y se agrava su vulnerabilidad», añade Aranguren

Hay un excepción de acogida sin filtros para pasar la noche bajo techo: cuando la temperatura baja de 8 grados. «Entonces el Ayuntamiento no deja a nadie en la calle. Les ofrece el dispositivo del frío o les lleva a una pensión».

La red de apoyo demanda «una solución a las instituciones responsables de estos dispositivos y a las directrices que se aplican, para que los recursos existentes respondan de manera eficaz a las necesidades de personas en situación de gran vulnerabilidad».

Controles fronterizos

Los controles fronterizos reforzados estas últimas semanas no han hecho más que «agravar las condiciones de migración y servir para provecho de las redes de tráfico», asegura Jon Aranguren. «Los controles encarecen el viaje de los migrantes, no sólo en economía, sino también en sufrimiento y hacen que florezcan los aprovechados. Hoy en día, al que pasa lo devuelven dos o tres veces y si alguien le pide 100 euros para pasar, se los dan. Están acostumbrados a pagar desde que salen de su país. A muchos se les hace difícil entender que nosotros no vamos a cobrarles nada».

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